Y llegó un día, donde la nada invadió el todo, por Mª Ángeles Bustamante Ruano

En los últimos tiempos, con ese poder replicante que tiene la Internet, se han puesto de moda todo tipo de teorías apocalípticas. Unas veces,  como un “algo” que va a ocurrir seguro. Otras veces, como un “algo” en clave de humor.

Tales teorías dicen que el mundo se va a acabar el 21 de diciembre de 2012. Eso si, no han detallado la hora exacta, ni la franja horaria por la que empezará el debacle. Una vez se decide pronosticar, pues hagámoslo bien, ¿no?.

Una cosa sí que les puedo decir… y llegó un día, donde la nada invadió el todo.

Vivimos en unas sociedades donde todo tiene un precio, no necesariamente acompañado de valor. Ese precio a veces es en dinero contante y sonante; pero en otras ocasiones, y estos últimos años son ejemplo de ello, es auto/alterprecio. Parece que nos hayan inoculado una calculadora microscópica directamente en vena. Y que navegando por el torrente sanguíneo haya acabado instalándose en nuestro cerebro, eliminando nuestro Ser.

Somos ser; pero para ser Ser lo primero que necesitamos es poder ser seres con derechos humanos, fundamentales. Ello parece que se va difuminando poco a poco. De nuevo, parece que también nos inocularon el borrador de lo importante.

Claro ustedes me dirán que “lo importante” siempre es subjetivo, que depende de cada persona, que cada persona ve el mundo a su manera. Pues miren, les he de decir que no…

Que nos están haciendo creer que no hay dinero, mientras se “invierten” toneladas de dinero al sistema financiero.

Que nos están haciendo creer que la sanidad y la educación no son sostenibles, mientras algunos “alguienes” andan frotándose las manos.

Que nos están haciendo creer que la justicia sin dinero, no es justicia.

Que nos están haciendo creer que los derechos laborales están obsoletos. Son de otra época.

Que  nos están haciendo creer que la pobreza no existe. Eso solo pasaba en las novelas de Miguel Delibes.

Que nos están haciendo creer…¿qué?…

¿Tú te lo crees?, porque yo no; pero en realidad, esa creencia no es el tema. La fe no es el tema. Lo que es el tema es que la nada está invadiéndolo todo: no protestar, no moverse, no decir, no hacer, no Ser. Este sí que es el problema central.

 Yo soy, me niego a dejar de ser. Me niego a que esa nada que lo está invadiendo todo se convierta en lo “normal”. Hay otras maneras de Ser, por tanto, hay otras maneras de Ser sociedad también. ¿O acaso, quieren vivir en “Un Mundo Feliz”, “1984”, “Fahrenheit451”o en “Mad Max”. Yo no; pero a eso estamos asistiendo.

 No es el fin del mundo, sino el fin de lo que hasta ahora habíamos entendido por mundo.

 Yo quiero Ser igual, libre, …ciudadana en definitiva. Aunque algunos nos quieran andar convirtiendo en robots de la nada.

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