Una nueva guía de la OMC ayudará al personal médico a prevenir fracturas por osteoporosis postmenopáusica

Las fracturas por fragilidad suponen un alto coste (hasta 11.000 euros) al sistema sanitario, y sus consecuencias en mujeres postmenopáusicas afectan notablemente su calidad de vida. Con la ayuda de la “Guía de Buena Práctica Clínica en Osteoporosis Postmenopáusica. Prevención de Fracturas por Fragilidad”, editada por la Organización Médica Colegial (OMC), el personal médico de Atención Primaria puede prevenir las fracturas por fragilidad de una forma práctica y sencilla.

El paso 28 de septiembre se presentó la “Guía de Buena Práctica Clínica en Osteoporosis Postmenopáusica. Prevención de Fracturas por Fragilidad”, un documento que nace con el objetivo de actualizar los conocimientos de las y los profesionales médicos y orientarles en el manejo de estas pacientes.
Según ha destacado el coordinador de esta Guía y tesorero de la Organización Médica Colegial (OMC), doctor José María Rodríguez Vicente, “el objetivo de esta Guía, además de ayudar a la formación del personal médico para favorecer la toma de decisiones y mejorar la calidad asistencial, es ayudar a ahorrar costes a nuestro sistema sanitario. Toda prevención ayuda a disminuir costes y en el caso de las fracturas por osteoporosis, estas pueden suponer hasta 11.000 euros para nuestro sistema sanitario”.
A pesar de que se trata de una enfermedad ósea que puede afectar tanto a hombres como a mujeres, son éstas quienes la padecen en mayor medida debido, principalmente, a la reducción de estrógenos asociada a la llegada del climaterio. Así, sólo en España se estima que afecta al 35% de las mujeres mayores de 50 años y al 52% de quienes ya han cumplido los 70.
Como conocedores de su alta incidencia, médicos y médicas de familia, ginecólogos y ginecologas han trabajado de manera conjunta en este nuevo documento, elaborado por la Organización Médica Colegial (OMC), con el respaldo del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad y la colaboración de Pfizer y Almirall. “Esperamos que esta guía, de carácter eminentemente práctico, ayude al profesional a la toma de decisiones, proporcionándole de manera precisa y esquemática opciones de actitudes diagnósticas y terapéuticas basadas en la evidencia científica y en criterios exclusivamente profesionales”, explica el doctor Jose Maria Rodriguez Vicente.
Para dotar a la guía de un carácter verdaderamente práctico, sus más de 100 páginas abordan la problemática de esta enfermedad de alta prevalencia desde una perspectiva realista. “Hemos contado con el contexto clínico, social y sanitario en que nos movemos, y lo que desearíamos con esta Guía es mejorar la eficiencia de los recursos y controlar los costes, manteniendo la calidad asistencial, en una de las enfermedades más prevalentes de nuestros tiempos, como son las fracturas por fragilidad”, señala el doctor Santiago Palacios, Presidente de la Sociedad Iberoamericana de Osteología y Metabolismo Óseo Mineral (SIBOMM).
La opción farmacológica adecuada al paciente
Uno de los propósitos del nuevo texto, es actualizar el conocimiento del personal médico acerca de los nuevos tratamientos antiosteoporóticos. Para ello, aborda las opciones farmacológicas que han sido aprobadas recientemente y realiza una revisión de las características de todos ellos, como es el caso de bazedoxifeno, un nuevo Modulador Selectivo de los Receptores de Estrógeno (SERM). Además, amplía esta información exponiendo otras vías de tratamiento, como los bifosfonatos, el ranelato de estroncio, el denosumab o el calcio y la vitamina D.
Los autores de la Guía advierten de las ventajas y riesgos asociados a cada uno de ellos, además de especificar cuál es el más recomendable en función de las características del paciente que asiste a la consulta.
Sobre la osteoporosis
La osteoporosis, que literalmente significa “hueso poroso”, es una enfermedad ósea metabólica en la que la densidad y calidad óseas se han debilitado, de forma que se incrementa el riesgo de fractura. La pérdida ósea ocurre de forma “silenciosa” y progresiva, por lo que habitualmente no hay síntomas hasta que se produce la primera fractura, de ahí la importancia de su detección y tratamiento precoces. Las fracturas más comunes asociadas con la osteoporosis son las de muñeca, cadera y las vertebrales, si bien las que tienen consecuencias más graves para la salud son estas dos últimas.
Se estima que afecta a 75 millones de personas en Europa, Estados Unidos y Japón. En términos globales, en el año 2000 la osteoporosis causó alrededor de 9 millones de fracturas óseas en hombres y mujeres con 50 ó más años de edad, de las cuales 3,12 millones se produjeron en población europea. Además, es en los años inmediatamente posteriores a la menopausia cuando existe un mayor riesgo, ya que en ese momento puede producirse hasta el 20% de la pérdida de masa ósea que experimentará una mujer en toda su vida.
El tratamiento de la osteoporosis postmenopáusica puede mejorar significativamente la salud de millones de personas de todo el mundo y reducir el coste sanitario y social asociado a esta patología.

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