¡Stop violencia sexual contra las manifestantes en Egipto!, AI

Las mujeres están siendo manoseadas, golpeadas, robadas y violadas por turbas de hombres cuando participan en manifestaciones. ¡Actúa!

De repente se me echó encima una marea de gente. Estuve unos cinco minutos tirada en el suelo, mientras millones de manos me violaban […] En un segundo me quitaron la chaqueta y el sujetador, me tiraban de la camisa y los pantalones para sacármelos, había perdido la gafas en el tumulto […] Me pisaban, me tiraban del pelo […] No les veía ya la cara. No podía respirar; me ahogaba. Tiraban de mí y me empujaban en todas direcciones […] No podía ya caminar [… ] Estaba paralizada, tenía la mente en blanco y pensé que iba a morir.

Dalia Abdel Wahab, agredida sexualmente en una marcha de protesta organizada por mujeres el 25 de enero 2013

La violencia sexual contra las mujeres no es un problema nuevo en Egipto. Sin embargo, a raíz de la protestas de la “primavera árabe” se han puesto de relieve los numerosos y brutales ataques contra las manifestantes. Las víctimas relatan agresiones a plena luz del día, cuando se ven rodeadas por decenas o centenares de hombres que las atacan sexualmente, en actos que en algunos casos pueden ser etiquetados como violación. Esta violencia se suma a la cometida por las fuerzas de seguridad.

El denominador común de todos los abusos es la impunidad. Cuando algunas de estas mujeres quieren denunciar estos hechos, son presionadas por las autoridades para que no presenten cargos.

Las autoridades egipcias deben introducir reformas legislativas, procesar a los responsables de las agresiones y abordar las causas fundamentales, porque, hasta ahora, se ha hecho caso omiso de la difícil situación de las mujeres que han sufrido violencia sexual.

Las autoridades anunciaron en octubre de 2012 una nueva ley en materia de acoso sexual, pero nunca se llegó a aplicar. Parece que esta no es una cuestión prioritaria para las autoridades. En vez de eso, la nueva Constitución aprobada en diciembre hace referencia al papel de ama de casa de las mujeres, y no se prohíbe expresamente la discriminación de la mujer.

Amnistía Internacional pide a las autoridades egipcias que aborden las cuestiones del acoso sexual y de la violencia contra las mujeres, condenando estos casos, investigándolos y ofreciendo protección a las víctimas. Asimismo, las autoridades deben hacer frente a la discriminación crónica y sistemática a la que se enfrentan las mujeres en Egipto cada día de sus vidas.

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