Manifiesto «Somos la generación de mujeres del Siglo XXI que queremos una Europa solidaria y antiimperialista»

Con el plan financiero extraordinario Next Generation Eu,  incorporado en el presupuesto a largo plazo 2021-2027, la Unión Europea anunció las tres transiciones – ecológica, digital, cohesión social – que se realizarán para “reparar los daños de la pandemia y preparar el futuro para la próxima generación”.

En primer lugar, hay que decir que para financiar NextGenerationEU, la Unión Europea recurrirá a la emisión de títulos de deuda y tomará préstamos en el mercado financiero, incluido el privado. Esto significa que los países europeos que accedan a la financiación contraerán una deuda adicional que las generaciones futuras, especialmente las mujeres y la clase trabajadora, tendrán que pagar a las instituciones financieras privadas. Una consecuencia adicional que pagarán las generaciones futuras además de las devastadoras de la pandemia de COVID 19.

En segundo lugar, a pesar de las promesas verbales altisonantes, este documento no contiene una visión real de ese cambio – político, económico, social y cultural – que Europa necesitaría para hacer frente a la emergencia que lo aprieta.

Lo que promete este plan financiero es el mero regreso a la “normalidad” anterior a la emergencia de la pandemia y planea continuar con las políticas neoliberales que se han impuesto con mayor violencia en las últimas décadas.  Pero esa “normalidad” preexistente es precisamente lo que las mujeres no queremos, ya que “esa normalidad era el problema ”. La pandemia puso de relieve el fracaso de las políticas neoliberales vigentes en la Unión Europea y las profundas injusticias generadas por la economía capitalista, haciendo visible su incompatibilidad con  la calidad de  vida, la vida y el futuro de los seres vivos en este planeta. Y no tenemos otro planeta en el que vivir.

En tercer lugar, el plan financiero de la UE carece totalmente de perspectiva de género, relegando los derechos de las mujeres a un pequeño capítulo dedicado a los “socialmente desfavorecidos”. No estamos de acuerdo con esta visión reduccionista, las mujeres somos la mitad y queremos ser el sujeto que decida. Juntas y unidas podemos superar la fragmentación que hoy nos hace más vulnerables frente a un sistema capitalista y patriarcal que nos explota, nos discrimina y nos sigue despojando de nuestros recursos y derechos.

Las mujeres exigimos respuestas a la demanda de igualdad y justicia social que existe en el mundo y que ya no puede ser ignorada; ponemos en valor los cuidados de la vida y queremos tener voz no solo sobre las prioridades en la asignación de recursos financieros, sino también decidir qué, cómo y con qué propósito producir, no dejando la decisión a la violencia del lucro y del mercado.

Para salir de la emergencia sanitaria y social queremos un cambio de paradigma economico y politico radical. Queremos que los recursos financeros y las inovaciones científicos y tecnologicas se utilicen para garantizar una vida digna para todas y todos sin excepción, para crear empleos dignos, para reducir las jornadas laborales sin pérdida de poder adquisitivo compatibles con la vida.

Queremos que se financien más y mejor los servicios públicos de atención de las personas, sanidad y educación; se garanticen ingresos básicos vitales para todas las mujeres que son víctimas de las violencias machistas, incluidas las victimas de trata y de prostitución, para  todas las personas que carecen de trabajo o han perdido su trabajo fruto de la pandemia; se garantice la integración social de las mujeres migrantes, reconociendo su derecho al trabajo, la salud, la educación, una nueva ciudadanía plena.

Queremos que los recursos para financiar el cambio social se deriven de la tributación progresiva de la riqueza, que quien más tenga más pague, y que desaparezcan los paraísos fiscales.

Queremos la reducción drástica de gastos militares: el cuidado de la vida es incompatible con el rearme y el aumento del gasto militar hasta el 2% del PIB, cómo pretende imponer Estados Unidos. Denunciamos enérgicamente el intento de financiar con los fondos de recuperación la industria bélica, la búsqueda de nuevos sistemas de armas más sofisticados y la ampliación de bases militares de Estados Unidos y la OTAN, y continuar generando guerras, injerencias y agresiones contra los pueblos en el mundo.

Somos mujeres en lucha, herederas de las mujeres luchadoras del siglo XX por la paz y los derechos de las mujeres, contra el nacismo, el fascismo, el militarismo y el colonialismo.

Somos mujeres del siglo XXI  y tenemos que continuar la lucha y la movilización para hacer oír nuestra palabra contundente contra las desigualdades, la pobreza, el hambre, las enfermedades que se propagan en nuestro tiempo, contra la guerra imperialista global por el dominio de los mercados librada por las oligarquías europeas y mundiales.

Las mujeres europeas del SXXI queremos una Europa antimilitarista y solidaria, que respete la libertad y la soberanía de los pueblos, que apoya el desarme y la paz. Somos el cuidado de la vida, la decisión de hacer un mundo mejor tiene que ser nuestra.

Diciembre de 2020

Fuente: MDM

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