Manifiesto 11F #Ninguna sin techo

Más de 400 personas duermen en las calles de València cada día. Ciudadanos y ciudadanas de diferentes orígenes que tienen un punto en común: sus derechos. Mujeres y hombres que se ven abocados a esta situación por situaciones acontecidas en la vida que les ha tocado vivir, y ante las cuales han tomado decisiones más o menos acertadas en muchas ocasiones no de un modo libre y autónomo. Son las personas SIN TECHO, un techo que en ocasiones les ha sido arrebatado injusta e inhumanamente por las entidades bancarias que no han tenido ningún problema en dejarlas en la calle sin el más mínimo asomo de la consciencia social que cohesiona, o debería, la vida en nuestras ciudades.

Los episodios de emergencia vividos en el pasado mes de enero en la ciudad de València, no son más que una constatación de la desatención real de estas personas, las personas SIN TECHO,  y de la desidia que se encuentra en los estamentos de las diferentes administraciones que deriván esta situación sin resolver a campos donde lo único que se consigue es la invisibilización, la marginación y la perpetuación de esta situación.

Gracias a las numerosas personas voluntarias que se volcaron ante el llamamiento de las entidades sociales que presentan este manifiesto, fue posible atender a muchas de estas personas con un cobijo humano en el que, más allá de un parche conformado por una manta, una fría estación de metro y un poco de comida caliente, se distribuyó calor humano, respeto por las personas y cercanía. Con esto se consiguió atender a un número reducido de personas SIN TECHO y otras muchas quedaron en la calle, bien por decisión propia, bien por falta de capacidad operativa y recursos.

Las organizaciones y movimientos sociales convocantes de esta marcha ciudadana están dando esta misma atención los 365 días del año a las personas SIN TECHO, haya temporal o no, se abran las estaciones de metro o no, haya prensa y televisión cubriendo estas acciones o no. Por qué nos importan las personas por lo que son, personas, no mercancía utilizable libremente para vender las bonanzas o vergüenzas de unos u otros.

Una vez más, es la ciudadanía quien se preocupa y ocupa de sí misma, con una atención insuficiente por parte de aquellos que sí tienen los medios, porque cualquiera de nosotras y nosotros podemos vernos en una situación similar, porque la vida se desarrolla en un círculo evolutivo en el que no siempre aciertas con tus decisiones, y esto no es motivo para estigmatizarte de por vida.

Una vez más gritamos que Las personas SIN TECHO NO SON MERCANCÍA,  tienen derecho a ser tratadas como lo que son, seres humanos, y a que se atienda su situación singular desde una perspectiva, no de caridad, no de solidaridad, sino de justicia social. Las ciudadanas y ciudadanos que trabajamos en este ámbito, el de las personas SIN TECHO, creemos en esta sociedad más justa que aquella en la que vivimos en nuestros días y estamos dispuestas a dialogar y aportar para conseguir soluciones reales.

Así, SOLICITAMOS al Ayuntamiento de València y a la Generalitat Valenciana el diseño y puesta en funcionamiento de una estrategia de atención a las personas SIN TECHO que se aleje del mero asistencialismo y que avance hacia planes de acompañamiento y recuperación de las personas, y que cuente con la opinión de movimientos sociales y entidades que están trabajando diariamente con ellas.

También EXIGIMOS a toda la sociedad valenciana que mire de frente a esta situación por resolver, que no gire la cara, haga frío o calor, llueva o no, y participe con su quehacer diario en transformar esta sociedad egoísta que hemos construido entre todas y que ha llegado el momento de cambiar.

Es Indecente  gente sin casas,  casas sin gente.

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