La ‘Revolución Ciudadana’ en Ecuador y los derechos de las mujeres, por Irina Pertierra

La ‘Revolución Ciudadana’ en Ecuador y los derechos de las mujeres

En el despacho del presidente Rafael Correa hay dos fotos: en una, saluda a Hugo Chávez; en otra, abraza al Papa Francisco. El mandatario destaca por un amplio historial de declaraciones machistas, por presionar a las asambleístas de su partido e insultar a las de otras formaciones y, sobre todo, por favorecer un drástico (e inconstitucional) retroceso en las políticas de derechos sexuales y reproductivos.

Ecuador es un país con el que compartimos idioma y personas exiliadas, migrantes para un lado y para otro del océano. Las personas que estemos inmersas en la política y en “actualidad mediática”, seguramente hayamos visto el programa de La Sexta, Salvados, de Jordi Évole, que en octubre entrevistó a Pablo Iglesias desde allí y en diciembre el entrevistado fue el presidente Rafael Correa en un programa titulado ‘Deuda Infinita‘. Si ya somos feministas, tal vez Ecuador nos suene porque han hecho campañas contra el machismo, han reconocido el delito de femicidio y han dado pasos atrás escalofriantes en los derechos sexuales y reproductivos desde el 2013. Incluso, puede que hayamos leído el artículo en el que se usa la expresión ‘machi progre’ para hablar de Évole y Correa.

Para ponernos en contexto, recordemos que Rafael Correa lleva como presidente de la República de Ecuador desde el año 2006. Tras las elecciones de 2013, simplicando mucho el frenesí de cambios constitucionales y de candidaturas políticas, Correa gobierna con mayoría absoluta, en un sistema político presidencial que permite al Ejecutivo nombrar, hacer y deshacer las decisiones de la Asamblea Nacional bien por decreto presidencial, bien de otras maneras más “políticas” (modificación de mayorías, ejercer voto de calidad, etc.)

*Rafaelito Correa, economista, y su posición ante los feminismos

Para quiénes no conozcan a Rafael Correa, les remito a la ya citada entrevista de Salvados cuyo equipo, después de dos años, consigue entrevistar al presidente de Ecuador. No esperen tener información sobre muchas cosas más allá de economía, medios de comunicación y valoración de otros líderes políticos. Pero, como a veces las imágenes hablan más que las palabras, en este programa se puede ver que en el despacho donde concede entrevistas el Economista Correa sólo hay dos fotografías: en una, saluda a Hugo Chávez; en otra, abraza al Papa Francisco.

El presidente de Ecuador ha dedicado grandes palabras a las mujeres. En el encuentro de presidentes con movimientos sociales durante el Foro Social Mundial en el 2009 en Belem do Pará, ante su admirado Hugo Chávez (quien reconoció que “un verdadero socialista tiene que ser feminista”), Correa movió la cabeza para indicar que él también es feminista. Las palabras del presidente no se enmarcan en ningún feminismo conocido. Antes de llamarle yo machista, sólo voy a dejar señaladas algunas declaraciones del mandatario.

En la Asamblea Nacional del 31 de diciembre de 2011, Correa se refiere a las asambleístas y a la equidad de género, después de la fiesta de año nuevo, diciendo que “no sé si la equidad de género mejora la democracia, lo que sí es seguro es que ha mejorado la farra [la fiesta] impresionantemente (…) ¡Qué asambleístas que tenemos, guapísimas! Corcho, hay que aumentarles el sueldo porque no tuvieron suficiente plata para comprar suficiente tela… Y todas una minifalda, ¡dios mío! Yo ni me fijo en estas cosas… Me contaban, me contaban… Pero, unas piernas y unas minifaldas impresionantes. ¡Guapísimas, las asambleístas!”. Se creó una gran polémica en el país y las propias asambleístas valoraronn las declaraciones en este vídeo del 20 de enero de 2012.

En junio de 2013, Cynthia Viteri (asambleísta del Partido Social Cristiano, opositor de Alianza País, conservador y defensor de los valores católicos) presentó un vídeo en la Asamblea Nacional de Ecuador, en torno a unas declaraciones en las que el presidente hacía comentarios descalificadores sobre dos políticas. En concreto, Correa dijo de Guadalupe Llori, prefecta reelegida en 2009 por el Movimiento de Unidad Plurinacional en Orellana, que es “bastante limitada esta señora, porque es tontísima intelectualmente”; y de Verónica Acosta, candidata a esos comicios por el Movimiento de Concertación Nacional (quien increpó un año antes a Correa y la policía desobedeció la orden de este de detenerla), que es “una pelucona [en Ecuador, de elevada posición social, despreciativo] de esas que se cree que se come el mundo”.

En diciembre de 2014, en el ya citado programa de La Sexta, hablando de la deuda externa, el Economista y Presidente Correa dijo que “los bancos, el poder financiero es como una chica un poco vanidosa que si uno muestra mucho interés es más difícil de llegar a ella. Cuánto más interés muestra el chico, ella más que no. Cuando se deja el interés, pues igual es ella la que llama al chico. Así son los mercados financieros”.

Todo lo anterior sería anecdótico y podría enfadar a algunas personas que creemos que la mitad de la población mundial (las mujeres) no tenemos que ser juzgadas por nuestros cuerpos, que la igualdad tiene que ser efectiva, en actos y palabras, y que no es correcto utilizar posiciones de poder para arremeter en tono despectivo contra mujeres de la oposición, pero más que los discursos, lo más grave es que las políticas pongan en peligro la vida de sus ciudadanas. El Economista Rafael Correa lo ha hecho al legislar contra el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo y al terminar por decreto presidencial el pasado noviembre con la ENIPLA (Estrategia Nacional Intersectorial para la Planificación Familiar y la Prevención del Embarazo Adolescente) que deja de involucrar al Ministerio de Salud Pública, Educación, Inclusión Económica y Social, dinamizado por el Ministerio Coordinador de Desarrollo Social, para depender de Presidencia e incluir sólo al Ministerio de Salud Pública. La nueva directora es la doctora Mónica Hernández, opuesta a la Estrategia desde sus inicios, de moral católica ligada a las posiciones de la Iglesia más cercana al Opus Dei, Doctora en medicina, Máster en Dirección de Empresas, con un cargo de asesora, y que trabaja directamente en el Despacho Presidencial.

La penalización del aborto en Ecuador

En América Latina y el Caribe hay una legislación muy restrictiva en temas de aborto. Siguiendo los datos proporcionados por el Instituto Guttmacher de enero de 2012 de los 34 Estados, 7 prohíben totalmente el aborto; 8 lo permiten “para salvar la vida de la mujer” con algunas especificaciones; otros 8 lo permiten “para salvar la salud física y la vida de la mujer”; 5 incluyen a lo anterior “preservar la salud mental de la mujer”; 3 suman la posibilidad de tener en cuenta las “razones socioeconómicas”; y tan sólo 3 lo permiten sin ninguna causa restrictiva hacia las mujeres que toman la decisión. El resultado es que a fecha del 2008 se calcula que en América Latina se habían realizado 4,4 millones de abortos. De ellos, el 95% fueron inseguros (realizados en condiciones de insalubridad y con riesgos que recogen desde perforaciones intrauterinas, hemorragias e infecciones hasta la muerte de la mujer).

Si hablamos del caso de Ecuador, la Constitución reconoce el derecho de la vida desde la concepción. Cuando se realizó este estudio, Ecuador se encontraba dentro de los países que permitían el aborto “para preservar la salud física y para salvar la vida de la mujer”, reconociendo que las mujeres violadas podían interrumpir su embarazo. El resto, de acuerdo al Código de Procedimiento Penal, era un crimen, con una pena para la mujer que realiza el aborto de 1 a 5 años de prisión y de las personas (médicas u otras) que realizan, de 2 a 5 años.

En el año 2013 se sometió a debate en la Asamblea Nacional de Ecuador la modificación del Código Penal. En una primera vuelta, se decidió que la legislación sobre aborto quede igual, disminuyendo la pena (mujeres, de 6 meses a 2 años de cárcel; personas que ayuden en la realización, de 1 a 3 años). En una segunda vuelta, se aprobó la especificación de que las mujeres violadas que pueden abortar sean sólo las “discapacitadas mentales”. Se lanzó la campaña “Yo Soy 65“, que apelaba a que la mayoría de la población (el 65%) apoya que todas las mujeres violadas tengan derecho a interrumpir su embarazo y se organizaron acciones de calle. La asambleísta Paola Pabón, de Alianza País, presentó una moción para que esto no se incluya. La apoyaron 19 asambleístas, incluida Gina Godoy y Rosana Alvarado, vicepresidenta de la Asamblea. Rafael Correa tildó esa iniciativa de “traición” y amenazó con que renunciará a su cargo si se despenalizase este tipo de aborto. Resultado: Paola Pabón retiró la moción y en octubre de 2013 el Comité de Ética de Alianza País suspendió a las asambleístas Paola Pabón, Gina Godoy y Soledad Buendía de sus cargos por un mes.

El fin de la ENIPLA

La ENIPLA nació para responder a una preocupantes cifras de estudios internacionales (OMS, UNESCO) y nacionales (Censo de Población y de Vivienda hecho por el Instituto Nacional de Estadística o INEC) en el año 2010. Estos informes indicaban que en Ecuador los embarazos entre adolescentes habían aumentado un 74% desde el año 2000, siendo un 17% de las adolescentes censadas de 15 a 19 años quienes habían asumido la maternidad y sabiendo que la muerte materna aumenta en ese rango de edad.

Las líneas básicas de esta estrategia (según su página web, que ya no se puede consultar) eran transformar las concepciones y prácticas machistas e inequitativas sobre sexualidad y reproducción; garantizar el acceso a información científica, educación y asesoría sobre sexualidad y reproducción basadas en derechos; garantizar el acceso a servicios integrales de salud sexual y salud reproductiva de calidad con servicios de planificación familiar y consejería para la toma de decisiones libres e informadas, y fortalecer la participación social de adolescentes, jóvenes, hombres y mujeres para el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos.

Formaron a profesionales para brindar asesoría telefónica; capacitaron a profesionales de la salud en planificación familiar y anticoncepción; dotaron de métodos anticonceptivos gratuitos a centros de salud a escala nacional; facilitaron que los hospitales y dispensarios tuvieran la píldora anticonceptiva de emergencia para darla de forma gratuito; impulsaron actividades de educación sexual en centros educativos, materiales didácticos sobre sexualidad, una página web y una campaña para hablar sobre sexualidad en una emisora de radio.

Muchas de estas acciones, sobre todo el suministro de la píldora de anticoncepción de emergencia, suscitaron agrios debates públicos. Sin embargo, fueron apoyadas por sus responsables. Entre otros, la ministra de Salud, Carina Vance, o el ministro de Educación, Eduardo Espinosa, abogaron públicamente por políticas públicas que no se rigieran por creencias religiosas y que abordasen “temas tabú”.

Esa posición cambió, de manera abrupta, cuando en abril de 2014, Mónica Hernández elaboró un informe junto con otra asesora ligada a la Iglesia católica, María Judith Turriaga, a petición de la Presidencia de Ecuador, criticando los cuadernos de ENIPLA. Algunas de sus observaciones son que “si bien todos debemos conocer y revisar nuestro cuerpo… hay partes del cuerpo humano y hay un léxico que debe ser manejado con más respeto precisamente porque se refiere a áreas del cuerpo humano muy íntimas”. Que las “relaciones sexuales, precoces, promiscuas, casuales y no naturales entrañan un peligro para el futuro proyecto de vida, vida social y emocional, de niños, niñas y adolescentes, utilicen o no contracepción”. Que “médicos expertos de todo el mundo dicen que el mejor método para la prevención real (o sea evitar de riesgo y no sólo disminuirlo) es el ABC: Abstinence [Abstinencia], Be Faithful [Ser fiel] y Condoms [Condones]”. Que en los textos de los Cuadernos “se deja abierto o se menciona frontalmente que la homosexualidad es algo natural -aunque defiendo tajantemente que nadie en el país, es decir, tampoco una persona de la diversidad GLBTI puede ser discriminada”. La categoría género para ella es “un invento de la peligrosa ideología de género y está comprobado que en las sociedades en las que no hay esta influencia contranatura no se dan estas divergencias entre sexo y género” y afirma que el único género que existe es el gramatical. También dice que no se “debe exponer como natural o normal que haya personas que tienen diferente identidad de género respecto a sus sexo biológico y diferente orientación sexual” y se tiene que dejar claro que son poquísimos los casos de intersexualidad, menos de uno en dos mil habitantes. El uso de anticonceptivos “vuelve a las personas más irrespetuosas y posiblemente más violentas y desconsideradas”. Contrapone el verdadero amor con el “hedonismo que supone el ambiguo derecho al placer”.

El 26 de noviembre de 2014, unos seis meses después de este informe, el Decreto Presidencial 491 terminó con la estrategia intersectorial. Ninguna ministra de las que antes dependía la estrategia ha hecho declaraciones. Tan sólo el Ministro de Educación justificó el cambio 20 días después, afirmando que “nunca logró tener las dimensiones que debía tener un proyecto de esta naturaleza para tener impacto social”, “no fue efectiva ni para bien ni para mal”. Rafael Correa dijo en la Asamblea Nacional del 13 de diciembre que “no se hablaba de la familia. Vamos a cambiar eso, hablaremos de valores, amor, de familia” además de indicar que hará estos cambios “cuántas veces sea necesario”. Mónica Hernández ha indicado a distintos medios que hasta enero no va a hablar del tema. Un periódico digital de Ecuador hace público un correo enviado por Mónica Hernández Phillips a fecha de 7 de diciembre en el que dice que tiene “asesores especialistas en diversos temas, uno de ellos ideología de género” y que “en este periodo” no va a hacer declaraciones “porque mi prioridad está en armar el Plan para el encargo que me ha dado el Señor Presidente”.

Si bien algunas líderes de opinión aplaudieron que se dejase de promover “el placer por el placer”, también hay otras que opinan que el cambio en la ENIPLA supone un cataclismo (Sebastián Vallejo en El Telégrafo a 12 de diciembre); que analizan lo que supone este paso atrás para los feminismos ecuatorianos (Rocío Rosero, feminista, activista y una de las editoras del Informe Sombra sobre Ecuador mandado a la CEDAW recientemente, en una amplia entrevista en Plan V el 7 de diciembre); que hacen preguntas abiertas a Mónica Hernández (Roberto Aguilar en el blog Estado de Propaganda a 16 de diciembre), o analizan los riesgos del cambio en la Estrategia (Cristina Burneo Salazar, docente investigadora en Plan V y Silvia Buendía, abogada y feminista en GkillCity).

El futuro de los feminismos y las mujeres en Ecuador

Leyendo a todas estas mujeres y muchas otras fuentes, no me corresponde a mí, peligrosa ideóloga de género, española y etnocentrista, dar mi opinión. Muchas otras mujeres y personas diversas sexogenéricamente hablan, escriben y trabajan desde Ecuador.

Pero me gustaría recordar que estas decisiones políticas contravienen los principios recogidos en la Constitución de Ecuador, que llama explícitamente a sancionar toda discriminación por razón de sexo, orientación sexual e identidad de género y a adoptar medidas de acción afirmativa que promuevan la igualdad real (Art.11). La Carta Magna también garantiza que las personas puedan recibir, producir, compartir y difundir información veraz, plural y sin censura previa, (art.18); que gocen de “los beneficios y aplicaciones del progreso científico y los saberes ancestrales” y compromete al Estado a garantizar el derecho a la salud, incluida la sexual y reproductiva, bajo criterios de “equidad, universalidad, solidaridad, interculturalidad, calidad, eficiencia, eficacia, precaución y bioética, con enfoque de género y generacional” (art. 32). En el artículo 66, la Constitución reconoce el “derecho a tomar decisiones libres, informadas, voluntarias, responsables sobre nuestra sexualidad, la vida, orientación sexual”, incluido las relativas a la reproducción, promoviendo “el acceso a los medios necesarios para que estas decisiones se den en condiciones seguras”. Ecuador se comprometió en 1995 (Conferencia Internacional de la Mujer en Beijing) al tratamiento de los derechos humanos desde una perspectiva de género.

Y recordemos algunos datos para ver qué vidas pone en riesgo dejar de promover los derechos sexuales y reproductivos:
- Las provincias ecuatorianas con mayor índice de pobreza (Esmeraldas, Los Ríos, Sucumbíos, Orellanoa, Morona Santiago, Zamora Chinchipe) son las que tienen cifras de mayor embarazo precoz.

- Un embarazo en la adolescencia equivale a que esa mujer se escolarice 2 años y medio menos.

- En 2010, el INEC y el Ministerio de Salud indican que en Ecuador hay 42.541 casos relacionados con aborto, un 54,2% de los cuales son “abortos no especificados”. De estos 23.364 casos, 4.327 son de mujeres entre 12 y 19 años; 12.508, de 20 a 30 años; 6.580 son mujeres de más de 30 años. Esta misma fuente (INEC) y ese mismo año (2010) señala, junto con la OMS, que en Ecuador se practican alrededor de 125.000 abortos anuales.

- El Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica de Ecuador (datos de 2008 a 2010) recoge que el 54% de los abortos se hace de manera “no institucional”, que no hay datos en la mitad de los casos (“subregistro de muerte materna por aborto del 50%”). El aborto crecía en Ecuador un 7% por año. Los abortos no especificados suponían en el país el 15,6% de todas las muertes (5º lugar de muertes totales y 3º de muertes maternas).

- El precio de un aborto en Ecuador va de los 20 a los 2000 dólares, sin sumar desplazamientos ni estancias en las grandes ciudades donde se puede hacer. Los ingresos medios de una mujer son de 126 dólares.

- La Encuesta Nacional de Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las Mujeres (INEC, 2012) recoge que 6 de cada 10 mujeres afirma haber sufrido algún tipo de violencia en su vida y 1 de cada 4 mujeres ha sufrido violencia sexual. 40% de las víctimas de violencia sexual asumen la maternidad por ella.

- En la misma fuente se recoge que de 1.000 niñas de entre 12 y 14 años, 9 son madres. 3.864 niñas de esta edad asumen la maternidad, 289 con 2 hijos/as o más. El 12% de las mujeres entre 15 y 19 años con discapacidad son madres y el total de embarazos de mujeres con discapacidad de entre 10 y 14 años son producto de una violación.

- El Ministerio de Salud Pública de Ecuador, en un estudio que recoge datos de octubre a noviembre del 2011 sobre las Salas de Primera Acogida para víctimas de violencia de género, señala que hay 3.396 atenciones médicas y psico secundarias por violencia intrafamiliar y sexual. De ellas, un 40% son en la etapa de niñez y adolescencia. Sobre este porcentaje, un 80% de las atenciones son a mujeres.

- Un estudio de la UNESCO compara la educación sexual plena con la educación sexual basada en abstinencia y concluye que la primera proporciona más información sobre VIH, es eficaz para aprender el uso correcto de condones y rechazar relaciones sexuales, genera menos parejas sexuales y hace que la actividad sexual temprana sea menor.

Ante todo esto, el movimiento de mujeres y feminista de Ecuador sigue en la calle y la lucha. Mirad los videos, audios y fotos de la Alfombra Roja que organizaron en defensa de la ENIPLA. No estamos solas, tenemos los feminismos. Aunque haya quienes tengan miedo y prefieran proteger sus privilegios del ataque fantasma de la perversa “ideología de género”.

Si queréis firmar la campaña para que destituyan a la Dra. Mónica Hernández de su cargo, aquí está la posibilidad de enviar una carta al Presidente Rafael Correa.

*Al Presidente Rafael Correa le llamo “Rafaelito” porque, cuando Ana Pastor, periodista española, le entrevistó en el año 2012, él la llamó “Anita”. Ante la pregunta de Jordi Évole (2014) de por qué ocurre esto, el mandatorio electo le indica que “deje el etnocentrismo, aquí [en Ecuador] es una muestra de afecto. Es cultura. Si a mi me dan dos besos yo no lo malinterpreto”. Como yo soy una europea media que quiere respetar al Sr. Correa, me permito ser educada y llamarle Rafaelito, diminutivo en España de Rafael, no sea que, si no, le esté faltando y no le tenga afecto. Ana Pastor, en el inicio de su programa y fin de Salvados, prefiere seguir llamándole Rafael Correa. No la culpo. El etnocentrismo, como el machismo y la soberbia, es muy difícil de erradicar.

Meme de Ecuador Etxea basado en las declaraciones de Correa en Salvados.

Fuente: Pikara

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