La carta de una madre al presidente de República Dominicana para que apoye la despenalización del aborto en tres situaciones

Rosa Hernández, madre de Rosaura Almonte («Esperancita»), una adolescente de 16 años que en 2012 fue diagnosticada con leucemia y a quien, por estar embarazada, le retrasaron la quimioterapia que requería para salvar su vida, le pide al presidente Luis Abinader y a la primera dama Raquel Arbaje cumplir con su compromiso e impulsar a los legisladores para que el aborto sea permitido en tres circunstancias. 

Honorable

Luis Abinader

Presidente de la República

Honorable

Raquel Arbaje

Primera Dama de la República

Respetados Presidente y Primera Dama,

Soy Rosa Hernández, madre de Rosaura Almonte Hernández. Es posible que ustedes la recuerden como “Esperancita”, el nombre que le dieron los medios de comunicación al ver la esperanza que mi familia y yo guardábamos de que se salvara.

En 2012, mi hija de 16 años fue diagnosticada con leucemia y además nos enteramos de que estaba embarazada. Si bien la recomendación médica, en un principio, fue realizar un aborto para que pudieran iniciarle el tratamiento de quimioterapia que necesitaba, el personal de salud se preocupó sólo por el embarazo, posponiendo el tratamiento hasta que el cuerpo de mi hija no resistió y falleció.

Los médicos no hicieron nada por ella, todo por cuenta de la prohibición del aborto que todavía hoy se mantiene en el país. A pesar de nuestras súplicas para que se enfocaran en la vida de Rosaura (Esperancita), los médicos le dieron prioridad a un embarazo de pocas semanas. Fue más de un mes de agonía para mi hija y para mí, al verla sufrir, al verla deteriorarse cada día, y yo impotente sin poder hacer nada por ella. Mi única hija, a quien crié yo sola como madre soltera, falleció el 17 de agosto de 2012. Ese día, morí en vida junto a ella.

Señor Presidente, señora Primera Dama, ustedes son padres de tres hijas y por lo que he leído en los medios, ellas son su vida, son su adoración. Los entiendo y acompaño en su sentimiento, pues Rosaura era para mí todo esto y mucho más. Por esto, me permito preguntarles de madre a madre, de madre a padre, ¿qué harían si, Dios no lo quiera, alguna de ellas tuviera que enfrentarse al dilema de su vida: acceder a un aborto o morir o ir a la cárcel? Perdonen que me refiera a ellas, espero que nunca pasen por esta situación. Es una pregunta que no se debería hacer ninguna familia, pero es la triste realidad que muchas enfrentan en este momento.

Estoy segura de que ustedes no permitirían siquiera que sufriera. Harían todo lo que está a su alcance para salvarla: encontrar un médico que le preste el servicio, llevarla a otro país o cualquier otra medida. Esas posibilidades no existen en igualdad de condiciones para todas las mujeres del país. Yo no pude ofrecerle ninguna alternativa a mi hija y estoy segura de que muchas otras mujeres tampoco han podido ni podrán.

Hoy, escribo esta carta en memoria de mi hija, y de muchas otras niñas y mujeres como Lizdalfi o Carmen, que han sido víctimas de la absurda prohibición total al aborto que impide que se proteja su vida y salud ante embarazos complicados, sin posibilidad de dar vida o producto de una violación. Sus familias, como la mía, sufren constantemente el dolor de la ausencia de sus hijas y la angustia de saber que fue la ley la que les quitó la vida, porque impidió que los médicos les dieran la atención médica que requerían para poder sobrevivir.

La prohibición total del aborto obliga a las niñas y mujeres de pocos privilegios y escasos recursos económicos a ser víctimas de una ley absurda. Esta injusta y terrible realidad no debe continuar y actualmente el Congreso Nacional tiene en sus manos la posibilidad de cambiarla.

Presidente Abinader, en su toma de posesión usted dijo que las mujeres le importamos; y en diciembre se pronunció a favor de las tres causales porque son un asunto de salud pública. Es hora que estas palabras se conviertan en acciones concretas para cuidar la vida, la salud y la dignidad de todas las dominicanas sin distinciones. Es el momento de cumplir su compromiso e impulsar a los legisladores para que el aborto sea permitido en situaciones excepcionales y evitar que ninguna otra madre tenga que pasar por un sufrimiento como el mío.

Señora Primera Dama, apoyar a la niñez y la adolescencia ha sido su principal bandera, y por esto es necesario aprobar las excepciones al aborto para proteger a las niñas violadas para que puedan continuar con sus sueños de vida y no deban criar a los hijos de su violador. Casos como el de una adolescente embarazada por su propio papá, y el de la niña de 13 años violada que espera su primer hijo, no se deben repetir nunca más.

Presidente Abinader y Primera Dama, me gustaría solicitarles formalmente una cita para contarles en persona quién fue mi hija Rosaura (Esperancita), los sufrimientos que padeció y el dolor que inspira mi lucha. Estoy segura de que tener una conversación abierta, honesta y desde el corazón reafirmará su compromiso para cambiar la realidad de las mujeres y niñas de nuestro país. Estoy disponible en el momento en que lo requieran.

Respetuosamente,

Rosa Hernández

Firmada y radicada en Santo Domingo, el 6 de abril de 2021

Fuente: Women’s link Worldwide

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