Interpelación urgente sobre la política del Gobierno en materia de salud sexual y reproductiva e interrupción voluntaria del embarazo. (172/000190)


– De las Heras Ladera, Ascensión (GIP)

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– Ruiz-Gallardón Jiménez, Alberto (GP)

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– DEL GRUPO PARLAMENTARIO DE IU, ICV-EUiA, CHA: LA IZQUIERDA PLURAL, SOBRE LA POLÍTICA DEL GOBIERNO EN MATERIA DE SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA E INTERRUPCIÓN VOLUNTARIA DEL EMBARAZO. (Número de expediente 172/000190).

El señor VICEPRESIDENTE (Barrero López): Siguiente interpelación urgente, en este caso del Grupo Parlamentario de La izquierda Plural, sobre la política del Gobierno en materia de salud sexual y reproductiva e interrupción voluntaria del embarazo. Para su defensa tiene la palabra la señora De las Heras.

La señora DE LAS HERAS LADERA: Gracias, señor presidente.

Señorías, señor Gallardón, el motivo de esta interpelación ya lo conoce, es muy simple e incluso podría ser muy breve. Se trata de que usted se suba a esta tribuna y nos anuncie que el Gobierno retira de manera inmediata el anteproyecto de ley del aborto, y ya sabemos desde luego que no va a hacerlo, pero motivos tiene de sobra, no solo por lo aberrante del anteproyecto que intenta impedir que las mujeres puedan elegir libremente si quiere ser madres o no, no solo por los ríos de tinta que han corrido ya en España y fuera de sus fronteras en contra, porque atenta de manera gravísima contra los derechos fundamentales de las mujeres a su salud sexual y reproductiva y a la interrupción voluntaria del embarazo, derechos humanos reconocidos por Naciones Unidas. No es solo por eso, que también, señor ministro, sino -y en primer lugar- porque si tiene o le queda un ápice de decencia política tendría que hacerlo, y acto seguido dimitir por mentir aquí en sede parlamentaria al decir que el proyecto de reforma de la ley de salud sexual y reproductiva e interrupción voluntaria del embarazo buscaría el consenso de la Ley del Aborto de 1985, protegería la libertad de las mujeres, y se ajustaría al programa del Partido Popular. Pues bien, cuando habla de consenso con la Ley de 1985 miente, fue una ley que su partido no apoyó y que recurrió ante el Tribunal Constitucional. Además muchos y muchas de entre sus filas ya se han posicionado en contra, precisamente en aras de conseguir ese asumido y forzado consenso que en realidad nunca existió. Y en cuanto a que está cumpliendo su programa electoral de manera fiel y literal, según se compromete en su página 108.6, también es mentira. Apenas dedica cinco líneas y media para decir que modificará la ley vigente, vigente, y eso nada tiene que ver con lo que usted ha presentado, que no es nada más y nada menos que una reforma restrictiva de la Ley de 1985, con el objetivo de ajustar el precepto constitucional que usted ve tan necesario para con sus valores y compromisos políticos, pero que en realidad solo pretende conseguir por la vía de su mayoría absoluta lo que no pudieron conseguir entonces, porque el Tribunal Constitucional no les dio la razón. Ya solo por esto debería actuar en consecuencia, pero hay más. Dijo que ninguna mujer sería castigada ante la práctica del aborto, y lo que hace al modificar el Código Penal a este respecto es insultar y limitar nuestra capacidad de decidir tratándonos como menores de edad, incapacitadas o locas, dejando la responsabilidad y la decisión en manos de terceros a los que se les traslada la carga punible ante el delito del aborto. Las mujeres pierden su condición de ciudadanía en tanto que mujer embarazada, limitando sus derechos y eliminando entonces la obligación de cumplir con sus deberes como ciudadanas. ¿Es esto, y bajo esa escala de valores políticos y morales, respetar la libertad de las mujeres, señor Gallardón? ¿Defender sus derechos? Incluso los dos supuestos que contempla como legales su anteproyecto -el de grave peligro para la vida de las mujeres o su salud física y psíquica y por violación- impiden de facto poder abortar de forma legal, cuando en muchos casos será imposible pasar por las numerosas trabas y condiciones para llevarlo a la práctica.

Lo que sucederá realmente, por desgracia, ya lo conocemos: aumentarán las desigualdades sociales permitiendo que las ricas puedan viajar al extranjero para practicarse un aborto legal y seguro, mientras que la mayoría de mujeres, y sobre todo las pobres, se verán abocadas a la práctica de abortos clandestinos que pondrán en riesgo su salud y su vida. Pero eso a ustedes no parece preocuparles, como tampoco parece interesarles el hecho comprobado de que una ley tan restrictiva nunca, nunca ha conseguido disminuir el número de abortos. Prueba de ello es que para hacer este borrador, este anteproyecto o este informe ni siquiera se ha hecho una evaluación o estudio de resultados respecto de la norma vigente, cuando lo cierto es que el número de abortos practicados en nuestro país se ha visto reducido notablemente en los dos últimos años.

Esta ley, señor Gallardón, responde única y exclusivamente a la concepción y valores de una élite ultraconservadora en la que usted cohabita, junto a los sectores más reaccionarios de la Iglesia católica. Pero ni siquiera con estos ha acertado porque quieren más; siempre, siempre le van a pedir más, y eso a pesar de utilizar a las mujeres como víctimas propiciatorias de sus ansias de superioridad moral y económica, intentando imponer su anhelada hegemonía ideológica, porque les sale de su mayoría absoluta, y esto parafraseando a Forges en una de sus siempre ingeniosas viñetas.

En cuanto al respeto y lealtad a la Constitución española, del que tanto presume, tengo que decirle que se queda en cueros cuando se pisotea la laicidad y el Estado democrático de derecho, y usted olvida al imponer una norma demandada por una minoría que pretende secuestrar la voluntad y la libertad de la mayoría, una mayoría social que está viendo cómo esa élite hace un llamamiento a valores morales hipócritas utilizando el derecho a la vida, mientras que con sus políticas y medidas económicas les privan precisamente del derecho a una vida digna. Y así, mientras los ricos son cada vez más ricos -aquí se ha dicho ya- los pobres son cada vez más numerosos y más pobres. Los niños y las mujeres aparecen -y usted lo sabe- como máximos exponentes de esta pobreza. Son ustedes a los que les mueve un afán desmesurado por la defensa de un óvulo fecundado, los mismos a los que no les tiembla el pulso a la hora de aprobar leyes que recortan y socavan derechos sociales básicos y vitales como la salud, la educación, un techo digno o tres comidas diarias para millones y millones de niños y niñas y familias de nuestro país.

Los derechos humanos fundamentales, señor Gallardón, son de los nacidos y de las mujeres, no del concebido. El bien supremo de la vida se defiende cuando esta es garantizada con dignidad y por la dignidad. El derecho humano de las mujeres a decidir sobre la salud sexual y reproductiva y la interrupción voluntaria del embarazo, como le he dicho anteriormente, está reconocido por Naciones Unidas, por la Organización Mundial de la Salud, y por múltiples tratados internacionales a los que España se ha sumado. Pero aquí no estamos hablando de un problema jurídico, esto no es más que el armazón bajo el que usted y los suyos ocultan su verdadero plan. La religión católica a nivel internacional está esperando, y usted en un ejercicio de megalomanía sin límite ha visto la oportunidad para pasar a la historia como el adalid e impulsor del giro ideológico y social definitivo que devuelva a las mujeres a tiempos pretéritos, en los que carecíamos de derechos de ciudadanía y éramos solo objetos usados para la reproducción y los cuidados al servicio de los dogmas religiosos y del patriarcado. Si lo consiguen, la refundación del capitalismo habrá triunfado, habrán acabado definitivamente con los avances en democracia y en bienestar social conseguidos a duras penas y tras muchos años de lucha, avances que nunca hubieran sido posibles de la manera en que lo han sido sin las mujeres y sin el feminismo. La lucha por la igualdad entre hombres y mujeres ha hecho posible que las mujeres saliéramos del ostracismo y la represión ante los valores morales que la iglesia y los intereses capitalistas nos habían impuesto durante siglos, impulsando cambios de importante calado en cuanto al protagonismo que hubieron de adoptar la política, los Estados y el poder económico para garantizar los servicios de cuidados que las mujeres ofrecíamos, en tanto asumíamos en exclusividad el rol de madres y cuidadoras. No es difícil comprender que este avance emancipador de la mujer es un obstáculo en la tarea de refundación del capitalismo. El implacable recorte en derechos sociales que sufren hoy España y Europa, a causa de políticas neoliberales que apuestan por un capitalismo salvaje y suicida, es irrealizable a medio plazo si no va acompañado de recortes y privaciones forzadas de derechos y libertades fundamentales. Aquí está la verdadera colisión de intereses, señor Ruiz-Gallardón, este es el verdadero conflicto al que nos enfrentamos. Pero se le olvida -y tengo que decírselo- que la mujer tiene la ventaja biológica de poder procrear, a ella concierne todo lo que le pertenece, su cuerpo y su conciencia, y ninguna ley puede obligarla en un sentido u otro. Los Estados solo puede legislar para garantizar su derecho y sus decisiones. Lo contrario hoy, en el siglo XXI, tendrá graves consecuencias porque las mujeres y los hombres de España y de Europa que creen firmemente en la igualdad y en el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo no van a consentir que una minoría de ideología extremista y reaccionaria impida el paso del avance conseguido en cuanto a derechos y libertades de todos y de todas. Por eso, señor Ruiz-Gallardón, señorías del Partido Popular, están ustedes cometiendo un terrible error, pero no olviden que, como decía Concepción Arenal, el error es un arma que acaba siempre por dispararse contra el que la emplea.

Gracias. (Aplausos).

El señor VICEPRESIDENTE (Barrero López): Muchas gracias, señora De las Heras.

El señor ministro de Justicia, en nombre del Gobierno, tiene la palabra.

El señor MINISTRO DE JUSTICIA (Ruiz-Gallardón Jiménez): Muchas gracias, señor presidente.

Señorías, señora De las Heras, la verdad es que tenía pensado comenzar esta intervención no digo protestando, pero sí sorprendiéndome de la escasa argumentación que en el escrito donde presenta su señoría la interpelación ha incorporado. Soy consciente de su capacidad de trabajo y de su interés en este tema, y la verdad es que tenía muchas dudas de por qué ese planteamiento lacónico, sin ninguna argumentación, de escasas cinco líneas, podía parecer motivado o desmotivado por descuido, por falta de interés o por prisa. Sin embargo después de oírle tengo que decirle que estoy convencido de que no se trata de eso. Al contrario, creo que es -y su intervención lo confirma- un silencio argumental deliberado, estratégico, y que estamos ante la mejor manifestación de la clase de oposición que el anteproyecto de ley para la protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada ha suscrito, una oposición que es ajena a cualquier razonamiento, que está basada absolutamente en apriorismos, que tiene completamente cerrada su postura previa, y que casi me atrevo a decir -ya sé que usted me lo negará- que cuestiono que su señoría se haya leído desde el principio hasta el final el anteproyecto.

Señoría, ustedes tienen sus argumentos y yo creo, antes de entrar en detalle, que hoy nos los ha demostrado perfectamente. ¿Qué es lo que nos ha venido a decir? Resumiéndolo mucho, pero sin querer caricaturizar, usted nos ha dicho -o ha dado por entendido porque evidentemente no puede negar ese argumento- que nosotros llevábamos en el programa electoral la reforma de la ley de 2010. Usted sabe que cuando se produjo en el año 2010 en esta Cámara ese debate, en la subcomisión que lo trató, el Grupo Parlamentario Popular comprometió ante los ciudadanos españoles que si ganábamos las elecciones, cosa que después ocurrió, modificaríamos la ley. Usted sabe que interpusimos un recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional donde argumentábamos por qué estábamos en contra de esa ley y por qué pensábamos que, además de contraria a la Constitución -que es el argumento jurídico que no es baladí-, era contraria a los intereses generales de los españoles. Usted todo eso lo sabe, sin embargo, viene a esta tribuna y en un estilo que no individualiza puesto que le acompaña muchas veces en otros grupos parlamentarios también de la izquierda, lo que viene a decirnos es que no importa; no importa que ustedes se lo prometiesen a los españoles, no importa que ustedes lo comprometiesen en esta Cámara y no importa que los españoles les dieran la mayoría absoluta a ese programa que contenía ese compromiso porque ustedes no lo pueden hacer. ¿Por qué? Me pregunto yo. Usted me ha dado la respuesta: porque aunque ustedes ganen las elecciones, nosotros tenemos una superioridad moral; nosotros, desde la izquierda, tenemos el monopolio de decidir qué está bien y qué está mal; qué importa que los ciudadanos españoles les hayan votado a ustedes, qué importa que hayamos perdido las elecciones, qué importa que una inmensa mayoría haya apoyado al Partido Popular con este punto en su programa. No importa, es que ustedes son de derechas, y como son de derechas, evidentemente, no tienen derecho. Porque hay espacios de la convivencia que no tienen que estar sometidos -viene usted a decir- a una norma democrática, es decir, que se hagan de acuerdo con la voluntad de la mayoría, sino que tienen que estar reservados única y exclusivamente a las decisiones que adoptamos aquellos que tenemos el monopolio de la superioridad moral, es decir, la izquierda en España. Pues no, señora De las Heras, tengo que decirle que no, que lo que estamos ejerciendo nosotros es un acto de puro compromiso democrático, que no pensamos que tengan ustedes ninguna superioridad moral, que no lo han demostrado históricamente. Ya les recordé aquí cómo incluso se opusieron en las Cortes a que las mujeres pudieran votar. (La señora De las Heras Ladera pronuncia palabras que no se perciben). Ustedes no porque no existía el grupo de Izquierda Unida, soy consciente. La única diputada que tenía el PSOE se opuso y, por cierto, Concepción Arenal, luchando en contra de aquellas que pertenecían a los gobiernos de izquierdas. Ustedes, señoría, no han tenido históricamente nada más -lo dijeron con absoluta contundencia- que un interés estrictamente electoral. ¿Qué argumento daban para que las mujeres no pudiesen votar en la II República? Es que no están maduras, están influidas por sus maridos y eso va a llevar directamente a que gane la derecha, e incluso después cuando en el año 1933 se produjo el resultado electoral dijeron: Ya lo decimos nosotros que no tenían que votar las mujeres.

Señoría, créame, usted ha hablado de proyectos pretéritos y de proyectos antiguos y ha hablado del siglo XXI. Pues le voy a decir una cosa, no tendremos que llegar al XXII; en este siglo XXI, no tenga ninguna duda, llegará un momento en que la propia izquierda hará una reflexión sobre esta actitud y se dará cuenta de que el verdadero progresismo está siempre en defender al más débil, siempre; eso es lo que históricamente ha construido el discurso de la izquierda. Cuando era el trabajador frente al empresario se defendía al trabajador, cuando era el explotado frente al explotador se defendía al explotado, cuando era el esclavo frente al dueño se defendía al esclavo, y ahora cuando existen, como en todas las sociedades complejas, conflictos graves, duros y dramáticos para la mujer, -en este caso un conflicto entre derechos y los dos están protegidos en la ley del concebido y no nacido y el derecho de la mujer- les pregunto, señorías, ¿quién es el más débil? ¿Es progresista una actitud que olvida completamente uno de esos dos bienes jurídicos protegidos, que por cierto el Tribunal Constitucional no una, no dos, sino tres veces ha dicho que hay que proteger? ¿Entiende usted que el concebido aún no nacido forma parte estricta como un miembro más del cuerpo de la mujer o estamos con el Tribunal Constitucional que dice que es un tertium, que es un proyecto de vida, que si no se le interrumpe artificialmente se convierte en una realidad y que por eso es susceptible de tener mecanismos de protección?

Señorías, ustedes pueden hacer muchas caricaturas de este proyecto, lo pueden hacer, como lo ha hecho, diciendo que va a generar situaciones de mujeres que viajen al extranjero, que serán las que podrán interrumpir su embarazo porque tengan recursos económicos. Ninguna de esas caricaturas, créame, va a tener ningún efecto. Señorías, hagamos un debate profundo, escuchémonos unos a otros; yo escucho con atención. No hagan ustedes un debate asambleario de algo en lo que estamos tratando ni más ni menos que de los derechos fundamentales de las personas, por favor. (Rumores.-Una señora diputada: De las personas). Sí, de las personas y de los concebidos, que aun no nacidos, el Tribunal Constitucional dice que tienen que ser objeto de protección. Usted nos intenta presentar una situación en la que, en primer lugar, no niegan algo en lo que coincidimos todos los españoles, y es que el aborto es un drama, es un conflicto insuperable para la mujer, es un conflicto en el que el Estado no puede permanecer indiferente, sino que tiene una atención y una capacidad de seguimiento. Ustedes lo que dicen es: No, los poderes públicos no deben acompañar a la mujer embarazada en una situación de conflicto o de angustia. (Rumores). No tienen por qué estar con la menor de edad, a la que si era menor de dieciséis años antes sí se le escuchaba. ¿Por qué va a ser obligatorio que los padres acompañen a las menores a tomar una decisión? Eso es lo que dice su proyecto de ley. ¿Por qué va a ser necesario que tenga una información de profesionales, de médicos, de psicólogos de asistentes sociales que le ofrezcan las alternativas ante una decisión tan dramática? Ustedes quieren dejar sola a la mujer en ese proceso dramático. No quieren que exista una asistencia para que pueda, incluso dentro de los supuestos de la ley, tomar una decisión responsable. Luego dicen: nosotros no queremos que el aborto sea un método anticonceptivo. Pues créame que muchas veces da la impresión de que lo están considerando única y exclusivamente como tal y, por tanto, lo que están haciendo es desproteger a la mujer en esas situaciones verdaderamente dramáticas.

Señorías, ¿qué ha hecho el proyecto del Gobierno, sostenido por el Partido Popular? En primer lugar, cumplir sus compromisos; en segundo lugar, ajustarse a la Constitución; y en tercer lugar, estar en sintonía -no tenga ninguna duda- con lo que está siendo ya una convicción generalizada no solamente en España sino en toda Europa de que este tema dramático debe ser resuelto con profundidad. Usted habla de que nos quedamos solos y de que somos una minoría extremista, pero le quiero recordar que hace poco más de un mes una compañera ideológica suya, la eurodiputada portuguesa Estrela, solicitó en el Parlamento Europeo que el aborto fuera considerado como un derecho. Esa propuesta fue derrotada porque la mayoría de la Eurocámara, que nos representa a todos los europeos, entendió que no podíamos de ninguna de las formas considerar como un derecho lo que es la resolución de un conflicto entre dos derechos, y que si solamente se proclamaba uno de esos dos derechos, el de la mujer, y se ignoraba el del otro, el del concebido y no nacido, estábamos ante una situación que violentaba esa equidad que hay que mantener en cualquier situación.

Señorías, termino con una pregunta. Usted no me ha pedido modificar el proyecto, usted no me ha pedido reflexionar sobre el proyecto, usted no me ha pedido profundizar sobre el proyecto, usted solamente me ha pedido retirar el proyecto, es decir, que no haya debate, y yo le pregunto: ¿por qué no quieren ese debate? ¿Por qué lo quieren sacar de sede parlamentaria? ¿Por qué no quieren que hablemos? ¿Por qué no quieren conocer los informes que hemos pedido al Poder Judicial, a los fiscales, al Comité de bioética, a los colegios de médicos, a la Organización Médica Colegial, al Colegio de Enfermería, al Colegio Nacional de la Discapacidad? ¿Por qué ignoran el requerimiento que el Comité de seguimiento del convenio para la protección de las personas con discapacidad de Naciones Unidas hizo al Gobierno anterior para que modificase la Ley de 2010 porque la consideraba contraria a este convenio? (Aplausos). ¿Por qué no quieren oír la voz de toda la sociedad española? Señora de las Heras, le digo una cosa, no tenga miedo al debate. Vamos a debatir esta ley en profundidad y con el respeto que merece el tratamiento de los derechos fundamentales a los que afecta. Pero créame una cosa: ni ambiciones personales ni ningún tipo de juegos internos o externos pueden explicar -y me parece muy poco comprensivo por su parte que así lo entienda- lo que en estos momentos estamos haciendo desde el Gobierno, que es el cumplimiento del compromiso con nuestros electores y -también se lo digo- el cumplimiento de un principio que informa a este partido desde que se fundó con la democracia española: la defensa de la vida.

Gracias, señor presidente. (Aplausos).

El señor VICEPRESIDENTE (Barrero López): Gracias, señor ministro.

Señora de las Heras.

La señora DE LAS HERAS LADERA: Gracias.

Señor Gallardón, su mayoría absoluta es una mayoría parlamentaria elegida democráticamente con una Ley Electoral injusta. (Rumores). Sí, una Ley Electoral injusta. Lo que es cierto es que hoy no tienen la mayoría social, y ustedes lo saben. No ha podido decirme mucho porque en su contestación se ha visto la carencia de argumentos.

Le tengo que decir que la señora Estrela pertenece al Grupo Socialdemocráta, no al de La Izquierda Unitaria. Como ha dicho usted, presentó un informe con el que única y exclusivamente pretendía -nada más y nada menos- referenciar de manera simétrica los derechos a la salud sexual y reproductiva y a la interrupción voluntaria del embarazo de las mujeres a nivel europeo, cumpliendo con Naciones Unidas o la Organización Mundial de la Salud, con muchos reglamentos europeos y con los compromisos que tenemos en Europa. Ese informe fue enmendado por el Partido Popular Europeo y rechazado por apenas diecisiete votos de diferencia y el Parlamento Europeo tiene 786 eurodiputados y eurodiputadas. Pero también conocerá muy bien, señor Gallardón, que la Cámara europea permite la rectificación del voto durante las siguientes cuarenta y ocho horas. Si se hubieran tenido en cuenta la rectificación por parte de los liberales y por miembros del propio Partido Popular Europeo -aunque se pueda rectificar no se tiene en cuenta-, no se hubiera rechazado el informe con la enmienda mayoritaria del Partido Popular Europeo. Ustedes no tienen la mayoría ideológica en Europa por mucho que se empeñen. Es más, la semana pasada La Izquierda Unitaria presentó una declaración que de manera inusual firmaron más del 25 % de la Eurocámara: 180 eurodiputados de casi ochenta parlamentos diferentes. Volverá a Europa y ahí veremos que se dice. Por tanto, no tienen la hegemonía ideológica.

Además, carece de base científica y jurídica que pueda soportar lo aberrante de este anteproyecto. En la base científica ni siquiera se ha detenido, ni siquiera la aporta. La jurídica, señor Gallardón, usted se la inventa. Dice que los países avanzados de Europa tienen unas leyes que protegen al no nacido. ¡Pero si la mayoría de los países de Europa tienen una ley similar -por no decir igual- a la que ahora mismo está vigente y que fue aprobada en 2010! ¿Qué está diciendo? No mienta, señor Gallardón. ¿Dice usted que las legislaciones y las constituciones de la mayoría de los países de Europa desprotegen al no nacido? ¿Lo dice también Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud?

A ustedes no les preocupa -por eso no dicen ni una sola palabra- la salud sexual y reproductiva de las mujeres. No la mencionan. Para ustedes volvería a ser un tabú como en los viejos y peores tiempos. La educación de salud sexual y la prevención de embarazos no deseados no forman parte de sus compromisos, si no, dígame qué medidas ha tomado el Gobierno a este respecto, qué dotación presupuestaria ha dedicado para llevarlo a cabo. Le diré lo que realmente ha hecho su Gobierno, lo que realmente ha hecho usted, señor Gallardón: imponer con una ley de educación la asignatura de religión y eliminar cualquier atisbo o posibilidad para impartir educación sexual y reproductiva; eliminar de la cartera básica de sanidad el pago de anticonceptivos de nueva generación. Eso es lo que ha hecho. Díganos dónde está el plan de ayudas a las familias, porque lo que de verdad han hecho es recortar en educación, en sanidad, en dependencia; elevar las tasas de desempleo hasta cotas insoportables; llevar a cabo una reforma laboral que se hace en contra de las mujeres, que son las que copan los sectores más precarizados de entre los precarizados. Estas son sus medidas para proteger la vida digna, para proteger la familia y para proteger la infancia. Se lo digo y se lo vuelvo a repetir, señor Gallardón: los derechos humanos los tienen los nacidos y la vida tiene que ser una vida digna. Eso es ser de izquierdas, no se confunda; no intente confundir. Usted se puede acompañar con un coro de onomatopeyas que pueden proferir sus fieles mientras usted se deleita, creído de sí mismo, con un discurso plagado de prosopopeyas y greguerías que en realidad nadie entiende ni comprende, pero de eso a tener la razón hay una distancia y por mucho que se engañe, esto es así. Por eso le pido que rectifique y retire este anteproyecto.

El señor VICEPRESIDENTE (Barrero López): Señoría, su tiempo ha terminado. Concluya, por favor.

La señora DE LAS HERAS LADERA: Concluyo.

De lo contrario, se encontrará con una firme y contundente batalla democrática de las organizaciones de mujeres, de las asociaciones feministas, de numerosas voces del sector médico y psiquiátrico y de los grupos de la oposición. Todavía está a tiempo de evitar este ataque brutal a las mujeres.

Como le he dicho, a usted le gusta usar las greguerías, y yo quiero terminar muy brevemente con una poesía de Graciela Robledo que dice: Demandan expropiar mi cuerpo. Es legítimo, según la ley. El juez regulará copiosos honorarios. Se habrá hecho justicia. Declararán mi placer de interés público. Hallarán la marca incandescente de un hierro patriarcal sobre mi espalda. Me sepultarán bajo sus espuelas, sus iglesias, sus cortes de justicia. Apelaré esa ley que no tiene vigencia en mi cuerpo, que me excomulga, me proscribe, me desaparece, con los muslos, con el pubis, con los brazos, con las venas, con el cuello, con las amígdalas, con el iris, con la córnea, con las uñas, con las rodillas. No. Apelaré. Apelaré con las tetas, con el puño, con los pies, con las orejas, con las pestañas, con la espalda. Apelaré en presente, en pasado y en futuro, del derecho y del revés. Apelaré.

No se equivoque, señor Gallardón, las mujeres apelaremos. (Aplausos).

El señor VICEPRESIDENTE (Barrero López): Muchas gracias, señora De las Heras.

Señor ministro.

El señor MINISTRO DE JUSTICIA (Ruiz-Gallardón Jiménez): Gracias, señor presidente.

Qué bonita hubiese sido esa poesía, señora De las Heras, si hubiese terminado con un apelaré a defender el derecho de los más débiles; apelaré a defender la vida. (Aplausos). Le animo a que la construya usted así.

Brevemente, en los cinco minutos que me quedan, me referiré primero a los hechos y después a una última valoración. El proyecto fue derrotado efectivamente por 334 votos y 327 en contra. El proyecto de resolución dice: El extremo presentado bajo la cobertura de promoción de salud, atentada violentamente contra el derecho a la vida y la dignidad de todo ser humano, la libertad de conciencia del personal de salud, los derechos educativos de los padres y de los niños y también contra el derecho europeo. Esta es la argumentación que emplea el Grupo Parlamentario Popular Europeo para esta derrota, y ahora usted me dice: Solo fueron 17 votos. (Rumores). Y dice también: Es que ustedes tienen mayoría absoluta porque tienen una Ley Electoral injusta. Vamos a ver, señoría, yo le pido, por favor, que respete la voluntad de las urnas; por favor le pido que respete la voluntad de las urnas. (Rumores).

Derecho internacional, Comité sobre los derechos de las personas con discapacidad, VI periodo de sesiones, 19-23 de septiembre de 2001, examen de los informes presentados por los Estados partes en virtud del artículo 35 de la convención, observaciones finales del Comité sobre los derechos de las personas con discapacidad, punto 18: El Estado recomienda al Estado parte -en este caso España- que suprima la distinción hecha en la Ley 2/2010 -Ley Aído- en cuanto al plazo dentro del cual la ley permite que se interrumpa un embarazo por motivos de discapacidad. Esto es lo que nos ha dicho Naciones Unidas. No solamente estamos en contra de la doctrina del Tribunal Constitucional, sino que además Naciones Unidas nos ha hecho un requerimiento del que tenemos plazo hasta el año 2015 para modificar esta ley, señoría. Esta es la realidad.

Por último, señoría, créame que no intento hacer aquí más discursos que aquellos que puedan soportar mi argumentación y lamento mucho que su señoría entre en ataques personales, cosa que yo no he hecho con usted. Pero déjeme que le diga algo. Ustedes han dicho que no es cierto que hubiera consenso -lo ha dicho usted- porque ustedes recurrieron la Ley de 1985 que dio lugar a las sentencias del Tribunal Constitucional que a su vez dieron lugar a la modificación del proyecto inicial del Partido Socialista. Es cierto. Ahí tiene usted razón, pero tan cierto es eso como que de verdad nosotros después, sabiendo lo duro que era este debate en la propia sociedad, durante ocho años que gobernamos, cuatro de ellos con mayoría absoluta, convivimos sin modificar la Ley de 1985. Ahí se generó un consenso tácito. Ese consenso, que fue respetado por todos los Gobiernos de Felipe González y por el primer Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, se rompió en la segunda legislatura cuando el Partido Socialista, sin habérselo ni siquiera anunciado a sus electores, sin haberlo introducido en su programa electoral, modificó unilateralmente la Ley de 2010. Hoy, nosotros queremos devolver ese equilibrio a la propia sociedad y, créame, con un anteproyecto que no desprotege a la mujer. Ante el derecho a la vida, ese bien jurídicamente protegido, según ha dicho el Tribunal Constitucional, que es el concebido, los derechos de la mujer se protegen en la propia ley; el derecho por supuesto a su salud física y psíquica, pero también el derecho al desarrollo de su personalidad, a la integridad física y moral y a la libertad de ideas y creencias. Está en el proyecto de ley. No margina a la mujer, señorías, sino que la integra. No persigue a la mujer, sino que la defiende un ordenamiento que retira el reproche penal que sí mantuvo la legislación de izquierdas en 2010 y en 1985; lo retira. No trata con indiferencia a la mujer, sino que valora enteramente su madurez con un mecanismo que escucha incluso a las menores de dieciséis años, cosa que no hacía la Ley de 2010, y acompaña a las menores siempre de sus progenitores. Señoría, es una ley, se lo puedo asegurar, profundamente humanista y respetuosa de los derechos del concebido y de la mujer.

Señor presidente, termino. No aspiro a convencerles. Creo con toda sinceridad que no tienen el menor interés en comprender cuál es el auténtico sentido del anteproyecto remitido por el Gobierno a esta fase de informes, pero sí les quiero asegurar, y también a los ciudadanos españoles, que este proyecto y este Gobierno no dan la espalda a las mujeres, que precisamente porque el embarazo y su posible interrupción constituyen procesos de una radical importancia en sus vidas hemos decidido no mirar para otro lado, hemos decidido atenernos a lo que dice la Constitución, una Constitución que fue violentada por el proyecto de 2010 y una Constitución, señoría, en la que se reconocen por supuesto los derechos de la mujer pero también los derechos del concebido y no nacido.

Gracias, señor presidente. (Aplausos).

Fuente: Congreso de los Diputados

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