Escrache Feminista al fundamentalismo patriarcal, por Carmen Castro


Hay que echar al fundamentalismo patriarcal de los gobiernos y de todos nuestros entornos de vida. Nos merecemos una vida plena, libre de violencias y de intentos de dominación patriarcal. Tenemos el poder y la legitimación para hacerlo, pero necesitamos organizarnos, desmontando previamente las trampas patriarcales que nos tienen ‘entretenidas’. ¿Nos ponemos a ello?

‘España’ es un país intervenido y gobernado desde el exterior: en sus políticas económicas y sociales por el fundamentalismo neoliberal de la troika europea y en materia de educació y salud sexual por el fundamentalismo patriarcal del Vaticano.

Necesitamos colectivizar una estrategia de desobediencia civil feminista:

“Es tiempo de organizar y gestionar la rabia, la impotencia, el miedo y el maldito sentimiento de culpabilidad en algo transformativo, de acción directa, en una estrategia política abiertamente antipatriarcal y antineoliberal. Es tiempo de alianzas y de trabajar en red, multiplicando el alcance de las acciones individuales, a través del ciberactivismo social”.

 

La ofensiva, profundamente misógina, con la que nos van obsequiando día a día, cual lluvia fina, requiere una respuesta colectiva. Los ataques vienen desde diferentes frentes y actúan simultaneamente; desde lo simbólico de la violencia estructural, como la publicación de la guía de la buena esposa en El País, uno de los periódicos de mayor difusión en el estado español, a la ofensiva antiabortista, que sostiene un negocio de 11.000 millones anuales con el erario público, de cuestionar que las mujeres tengan capacidad y derecho a una salud reproductiva y sexual plena.

El ministro de injusticia Gallardón ha anunciado que el derecho al aborto será recortado en el estado español, en la que será una flagrante mutilación más de los débiles derechos humanos de las mujeres, y una batalla ganada para el fundamentalismo religioso y patriarcal. El instrumento represor será la modificación de la ley de plazos aprobada en 2009. La amenaza es obvia: fuerte involución social, vuelta a la tutela judicial y médica y distanciamiento de los derechos consolidados en otros países. De cumplir la amenaza, el derecho al aborto en el estado español se convertirá en humo.

Suecia reguló el aborto, al igual que Francia, en 1974; Italia aprobó su regulación en 1978, Holanda en 1984, Bélgica en 1990, Alemania en 1992 y Dinamarca en 1995, por citar algunos ejemplos. Sin embargo, España acometió una primera despenalización parcial del aborto en 1983 y en 2009 reguló una ley de plazos que, aunque muy mejorable, daba cobertura y reconocimieno a un derecho mínimo.

Una vez más, nos vemos en la necesidad de defender unos mínimos sobre el derecho básico negado históricamente a las mujeres: el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, sobre la sexualidad y el destino que cada una quiera darle a la misma.

Una sociedad que no se moviliza por la mitad de la población no se merece contar con el beneficio del conocimiento, talento y creatividad que aportan las mujeres. Unos gobernantes que no se dignan a reconocer los derechos plenos de las ciudadanas no se merecen seguir en el gobierno ni en ninguna otra situación de privilegio.

Así pues, acabemos de una vez con cualquier atisbo de duda, ya sea por la ordenación de prioridades desde el mecanismo de la cooptación política, o por la atomización del movimiento.

Es tiempo, más que nunca, de poner en valor la pluralidad del movimiento feminista, una identidad política múltiple, propositiva y transversal a todos los movimientos sociales. Es tiempo de desobediencia feminista, nuestra vida y nuestros derechos están en juego. Somos la mitad -y más- de la población, ejerzamos nuestro poder, Ya!!!

Fuente: LKSTRO

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