Egipto: Violencia contra las mujeres y discriminación, AI

Actualmente las mujeres en Egipto sufren violencia de todo tipo y discriminación. En un estudio de la ONU que coincide con otro del Ministerio de Salud egipcio, se constata que el 99 % de las mujeres encuestadas dijeron que habían sufrido acoso sexual, mientras que el 37 % declaró que había sufrido alguna forma de violencia en el ámbito familiar.

Hay leyes discriminatorias que obligan a las mujeres a obedecer a sus maridos a cambio de su mantenimiento, dejándolas atrapadas en matrimonios caracterizados por el mal trato. Para ellas el divorcio implica renunciar a cualquier tipo de compensación económica y a la dote aportada al matrimonio.

Las mujeres están además marginadas en la vida pública. Apenas hay mujeres en órganos de gobierno, en la judicatura y en las fuerzas de seguridad. Por ejemplo, se calcula que de los casi 12.000 jueces que hay en país, sólo 22 son mujeres.

Hasta ahora, la respuesta de las autoridades a la violencia contra las mujeres ha sido muy poco contundente. En Junio de 2014, el nuevo presidente de Egipto dictó un nuevo decreto contra el acoso sexual. Sin embargo, Amnistía Internacional ve con preocupación que en dicha ley la definición del acoso sexual esté limitada a los actos cometidos con intención de “recibir gratificación sexual de la víctima”.

El Presidente de Egipto, Abdel Fatah al Sisi, prometió en la toma de posesión que su Gobierno eliminaría la violencia contra las mujeres, anunciando que habría una mayor vigilancia con más medios policiales en la calle, que se garantizaría que los hospitales públicos atendieran a las supervivientes de violencia sexual e incluirían en los planes de estudios educación en materia de género. Sin embargo hasta el momento no existe información alguna sobre que estas medidas estén ni siquiera en marcha.

Lo que sí ha hecho el Gobierno egipcio, en cambio, ha sido reprimir la crítica y encarcelar a mujeres por manifestarse pacíficamente en contra de la discriminación y la violencia sexual.

Entre estas mujeres figuran la defensora de derechos humanos Yara Sallam y la activista Sanaa Ahmed Sif, que fueron detenidas tras una redada policial en una manifestación pacífica y la abogada Maheinour El-Massry, que quedó en libertad a finales de septiembre pasado tras cuatro meses de prisión por haber participado en una manifestación.

Pedimos al Gobierno egipcio que se comprometa a elaborar y a aplicar una estrategia integral para combatir la violencia sexual y la discriminación, en consulta con los grupos que defienden los derechos de las mujeres el Consejo Nacional de la Mujer, y que dejen en libertad de inmediato y sin condiciones a los y las presos y presas de conciencia.

Fuente: AI

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