“Nuestros cuerpos no se queman”. Pronunciamiento feminista guatemalteco ante fallecimiento de niñas y jóvenes en el “Hogar Seguro”

POR LA VIDA DIGNA QUE DESEAMOS Y MERECEMOS

Nosotras, feministas de distintas procedencias y tendencias, estamos hartas de que en Guatemala se recurra a la violencia para someter a la población a un orden extremadamente injusto y violento. Hemos pasado demasiados años denunciando hechos atroces en los que gente inerme ha sido asesinada con saña por un Estado que deja de lado las necesidades de las mayorías, poniéndose al servicio de una élite patriarcal, racista y excluyente que se ha perpetuado en el poder a través de un sistema político colapsado.

El fatal incendio donde fallecieron más de 35 niñas y jóvenes en el “Hogar Seguro” Virgen de la Asunción, es la cúspide de la acumulación continuada de violencias que las propias jóvenes caracterizaron en reiteradas ocasiones anteriores como auténtico infierno. Las autoridades habían sido señaladas de cometer abusos, violaciones sexuales, torturas y una serie de agresiones que condujeron a un desenlace atroz. La denuncia y la rebeldía de las niñas fueron castigadas con la pena de muerte, como quieren castigar a toda persona que se oponga a este régimen de desigualdades y corrupción.

Las feministas en Guatemala repudiamos este crimen deleznable que calificamos como Femicidio Institucional, donde agentes del Estado en funciones, utilizaron la violencia extrema contra niñas a quienes tenían la obligación de proteger y garantizarles condiciones de vida digna. Este crimen que afecta al conjunto de la sociedad, generando terror, no puede quedar en la impunidad.

DEMANDAMOS AL ESTADO Y SUS INSTITUCIONES:

Justicia plena, que de inmediato se realice una investigación exhaustiva, se deduzcan responsabilidades penales y administrativas, se establezca una demanda y se realice juicio para  sancionar como corresponde a los responsables de hechos tan terribles, desde los puestos más altos en la jerarquía institucional, hasta los autores materiales.

La impunidad es el enemigo más grande de la justicia, por ello EXIGIMOS que la Procuraduría General de la Nación juegue su papel de vigilante y garante de los derechos de la niñez. A la Procuraduría de Derechos Humanos, que con energía y determinación contribuya a que los derechos humanos dejen de ser privilegio de una minoría. Al Congreso de la República, que a través de las comisiones específicas, audite el quehacer de las autoridades de gobierno y cese de otorgar privilegios fiscales que debilitan al Estado. Al Ministerio Público, y a la fiscalía contra el delito de femicidio, que asuman cumplidamente su papel y de esta manera, establezcan las demandas respectivas que datan de 2012. Al presidente, que deje de lado las banalidades con que pretende distraer la atención, y asuma con seriedad la gravedad de la situación que vive nuestro país. Al vicepresidente y al gabinete del ejecutivo, que pongan en marcha las políticas públicas existentes destinadas a satisfacer las necesidades básicas de la población. Pedimos a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala que intervenga para que las investigaciones se hagan de la manera más apegada a derecho y con la mayor seriedad y profesionalismo.

De igual manera, demandamos que se realice las gestiones necesarias para requerir la presencia de la Relatora sobre los derechos de las Mujeres de la Comisión Internacional de Derechos Humanos, y de la Relatora especial de violencia contra las mujeres, sus causas y consecuencias de Naciones Unidas, para que vengan a verificar las violaciones que se cometen contra las niñas y mujeres, así como el incumplimiento de sus recomendaciones y la violación de los convenios internacionales, y a partir de allí, tomen las medidas que correspondan.

PEDIMOS A LA SOCIEDAD:

Que en todo momento y lugar, contribuya a erradicar cualquier acto de violencia, desde los gestos despectivos, los insultos, los malos tratos, hasta las torturas, las desapariciones y los asesinatos. Cada persona en lo individual, en su casa, centro de trabajo y estudios, instituciones religiosas y organizaciones sociales, tiene la responsabilidad de participar activa y contundentemente para que todas las formas de violencia salgan de nuestra cotidianidad, demandar que se lleve a cabo un desarme a fondo, que la sociedad y la cultura se desmilitaricen. Que no cese de exigir el fin de la
impunidad y la corrupción.

A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN:

Que respeten a las niñas fallecidas y a sus familias, no las victimicen ni criminalicen, no reproduzcan la violencia y discriminación, y que informen sobre las sobrevivientes cuyas vidas corren peligro. Que hagan su trabajo apegados al respeto de los derechos humanos, que dejen de invisibilizar a los sectores históricamente marginalizados, y aporten herramientas para fortalecer una cultura de paz donde la libertad sea una realidad para todas las personas.

A LOS HOMBRES:

Que desechen el machismo que los convierte en máquinas de destrucción y dolor, y se asuman como seres íntegros, generosos, solidarios. Que cumplan con sus responsabilidades domésticas y familiares, que luchen con nosotras para vivir sin dañarnos, y recuperemos la capacidad de amar y ser amados con reciprocidad e igualdad.

A LAS MUJERES   

Que entre todas nos acuerpemos para salir de las múltiples opresiones que nos han mantenido sometidas y limitadas. Que rompamos los pilares del sistema patriarcal, tomando decisiones sobre nuestras vidas con autonomía y determinación, haciendo uso de nuestras potencias y saberes para construir juntas una sociedad donde el bienestar colectivo sea prioridad.

A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL:

Que continúe observando y acompañando a las comunidades y pueblos más necesitadas, que coopere para que Guatemala recupere su primavera. Que contribuya a evitar la imposición de políticas que obstaculizan nuestro camino hacia la independencia y soberanía genuinas.

Como feministas, rendimos un sentido homenaje a las niñas y niños que día a día nacen en estos territorios, y expresamos nuestra voluntad de continuar trabajando para que la plenitud de sus vidas deje de ser un sueño y puedan gozar del afecto, la educación, la salud y las oportunidades para crecer que merecen.

Como feministas, afirmamos nuestro compromiso de concretar nuestras propuestas para establecer relaciones armónicas, sociales y con la naturaleza, que nos permitan a todas las personas vivir dignamente.

¡NUESTROS CUERPOS NO SE VIOLAN, NO SE QUEMAN, NO SE MATAN!
Guatemala, 10 de marzo de 2017

Articulación Política LaCuerda

Fuente: La Cultura Nuestra

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