Crisis se escribe en femenino, por Pepa Franco y Reyes Velilla (En 2007, la Encuesta de Población Activa reflejaba un desempleo de 11 de cada 100 mujeres y 6 de cada 100 hombres)

En el cuarto trimestre de 2011, los datos casi se habían igualado por su lado peor: casi 23 personas, ya fueran hombres o mujeres, estaban en paro. Podría afirmarse, por tanto, que la situación habría evolucionado empeorando sobre todo para el empleo de los hombres, pero una mirada más pausada sobre los datos indica que las cosas no son tan simples y que los problemas estructurales, del mercado de trabajo y de la organización social, que no se han resuelto, sitúan a las mujeres en una mayor vulnerabilidad ante el empleo no solo ahora mismo sino, lo que es peor, a futuro.

Las mujeres de 2005 tenían una tasa de desempleo similar a la que alcanzaron los hombres durante 2008, en torno al 13%. Pero, entonces, la preocupación no era la misma: el empleo de las mujeres seguía considerándose subsidiario. Las alarmas saltaron cuando, en el comienzo de la crisis, la destrucción de empleo afectó a sectores masculinizados (construcción e industria) y el paro de los hombres casi se duplicó entre 2008 y 2009, mientras que, en el caso de las mujeres, el incremento del desempleo era más lento aunque constante. Y es que, el empleo femenino, siguió considerándose subsidiario, aunque, ahora, son más evidentes las consecuencias de ello y no solo para las mujeres.
Para tener una idea más clara, hay que analizar la evolución de otros indicadores: la población activa, la población inactiva y la población ocupada con contratos temporales. Los datos que proporcionan son una muestra de cómo, todavía, son necesarios cambios estructurales para mejorar las condiciones socioeconómicas de las mujeres:
La tasa de actividad media europea de las mujeres es del 60% y, entre 2005 y 2008, en España aumentó a cierto ritmo y pasó del 45% al 51%. En 2011 era del 53%, es decir, la crisis detuvo la incorporación de mujeres al mercado laboral. La tasa de actividad de los hombres apenas varió en el mismo periodo: era del 68,78 % en 2005 y de 68,08% en 2010.
En la población inactiva se incluye, entre otras, a las personas que realizan las labores de cuidado y mantenimiento del hogar sin remunerar (denominar “inactivas” a las amas de casa ya muestra en sí mismo el androcentrismo de la ciencia, pero esa es otra cuestión), junto a jubiladas y pensionistas. Las mujeres inactivas son más pobres que los hombres en la misma situación: según los datos de la EPA, a finales del 2011, casi 4 de cada 10 mujeres inactivas percibían una jubilación o prejubilación u otro tipo de pensión. En el mismo caso había más de 6 de cada 10 hombres.
Si lo que se observa es la población ocupada por tipo de contrato, la temporalidad es cosa de mujeres porque casi 8 de cada 10 contratos temporales los firma una mujer. A la pregunta de por qué lo aceptan, la principal razón es que no han encontrado un trabajo a tiempo completo, pero el segundo motivo, más aducido por las mujeres, es dedicarse al cuidado de menores o de personas adultas enfermas, incapacitadas o mayores. Esta razón no la indican los hombres que también tienen contratos temporales.
La reflexión sobre estos datos puede llevar a varias conclusiones:
La población activa masculina se mantiene mientras la femenina aumenta algo. Ellos ya estaban en el mercado laboral y ellas no han parado de tratar de sumarse al mismo. En mayor medida cuando, en las familias, los hombres se quedan sin empleo. Pero los avances son más lentos porque se reducen los servicios públicos para el cuidado y, en consecuencia, las condiciones favorables para que ellas decidan buscar o encontrar empleo.
Esto lleva a una primera conclusión: la cultura de la corresponsabilidad en los cuidados no ha calado lo suficiente y los poderes públicos no están por la labor de liderar un cambio en otro sentido. No hay más que leer esta afirmación del actual ministro Wert en una publicación de 2012: (…) la educación en valores en el seno del núcleo familiar, no puede sino resentirse del cambio en los roles familiares que la incorporación masiva de la mujer al trabajo fuera del hogar supone. La maternidad a tiempo completo se está convirtiendo en una situación minoritaria. Más trabajo de la mujer fuera de casa no significa, ni mucho menos, desatención a los hijos y a su educación, pero sí implica una dedicación cuantitativa menor a todo ello. La frase se podría adjudicar a Perogrullo si sus efectos no fueran tan demoledores. Claro que supone menor dedicación: ¿cuál es el problema? ¿solo las mujeres transmiten valores? Las consecuencias son que, de hecho, ellas siguen asumiendo el papel otorgado, se responsabilizan en mayor medida del cuidado de hijos, hijas y personas dependientes, justificando dejar de lado otros aspectos vitales. Los datos lo confirman: aún en 2010 las mujeres dedicaban 2 horas y media más que los hombres al cuidado doméstico, reduciéndolas del trabajo remunerado y de la vida social (Encuesta de Empleo del Tiempo. INE). La falta de corresponsabilidad está influyendo decisivamente en las condiciones de vida de las mujeres.
Los datos abundan en la segunda conclusión: las mujeres son más pobres. Por trabajos iguales, las mujeres en España ganan un 21% menos que los hombres[1]. Y, además, en situación de “inactividad” formal, sus percepciones son menores, como se refleja más arriba. Cuando son empleadas lo que les ofrecen (y como ya se ha visto, a veces buscan) son contratos a tiempo parcial que significan menos tiempo y menos dinero. A la hora de contratar, el discurso de la meritocracia, tan manido por la derecha, no se sostiene. ¿Cómo explicar, si no, la contratación en peores condiciones y con menor salario de las mujeres, cuando hay mayor proporción de alumnas que de alumnos universitarios que terminan sus estudios en las universidades públicas? (INE, 2011)
El Estado no debería mirar hacia otro lado reduciendo servicios y esperando que las familias ( perdón, las mujeres de las familias) absorban los efectos de una cultura masculina centrada en lo productivo. El autismo del gobierno, hacia las políticas de igualdad real , está afectando a sus propias creencias sobre la importancia de los valores del mercado: la desigualdad determina pérdida de productividad porque un sector de la población, muy valioso y cualificado como son las mujeres, no encuentra condiciones para incorporarse en igualdad al mercado de trabajo. Es evidente que medidas como la reducción de servicios públicos o la reforma laboral, recientemente aprobada y dirigida a abaratar el despido, no colaboran con dichas condiciones.
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[1] UGT. Situación Laboral de las Mujeres (Informe 8 de Marzo 2011).
REFERENCIAS CURRICULARES
PEPA FRANCO REBOLLAR es Consultora social (socia de Folia Consultores) y experta en metodología para la intervención social. Ha sido Directora de la Universidad Popular Municipal de Parla, Directora del Centro Cultural Lavapiés del Ayuntamiento de Madrid y Coordinadora del Gabinete de Formación de la Federación Española de Universidades Populares. Fue cofundadora de Equipo Claves, S.L. Participa como docente en formaciones de Máster en las universidades de: Castilla-La Mancha, Rey Juan Carlos, País Vasco, y Autónoma de Barcelona y coordinó el Grupo de Expertas en Políticas locales de Igualdad de Oportunidades, organizado por el Área de la Mujer de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP)
REYES VELILLA FERNANDEZ es Licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid y Master de Experta Internacional en Relaciones Industriales por la Universidad de Alcalá de Henares. Ha sido Subdirectora del Departamento de Programas y Proyectos en la Fundación Instituto Sindical de Cooperación al Desarrollo (ISCOD). Entre otros cargos, ha ocupado los de Administradora de la Unión de Pequeños Agricultores, miembra del Consejo del Instituto de Seguridad de Higiene en el Trabajo y del Consejo del Fondo de Regulación y Ordenación Marítima (FROM) del Ministerio de Agricultura.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
FRANCO, Pepa. Dirección de la consultoría para la elaboración del II Plan Estratégico del Tercer Sector de Acción Social. Encargado por el Consejo Estatal de Organizaciones Gubernamentales de Acción Social. 2012.
FRANCO, Pepa. Consultoría para la elaboración de la Propuesta metodológica para el trabajo contra la discriminación y por la igualdad en el ámbito local. Secretaría de Estado de Igualdad – Federación Española de Municipios y Provincias, 2011.
FRANCO, Pepa. Consultoría para la elaboración del Plan Estratégico de la Plataforma del Voluntariado de España. 2010-2011.
FRANCO, Pepa. Seguimiento y evaluación final del II Plan Juventud de Aragón. Instituto Aragonés de la Juventud del Gobierno de Aragón. 2010-2011.
FRANCO, Pepa. Estudio diagnóstico sobre El Voluntariado de Acción Social en España. Plataforma del Voluntariado de España. 2010.
VELILLA, Reyes. Franquicia. El caso Pepsi-Cola: ¿Quién es el verdadero empresario?. C.I.R.I. Universidad de Alcalá de Henares. 1993.
VELILLA, Reyes. Cooperación, Flujos Migratorios y Entorno Laboral. Ponencia presentada en las Jornadas sobre Flujos migratorios y Entorno Laboral organizadas por la Federación Agroalimentaria de UGT. Córdoba 4 y 5 de noviembre 2008.
VELILLA, Reyes. El Papel de los Sindicatos en las Políticas de Codesarrollo. Ponencia presentada en el IX Encuentro Sindical América Latina-España: Migración y Desarrollo. Madrid 30 y 31 de Mayo de 2005.
VELILLA, Reyes. La Emigración como Vector de Desarrollo. Articulo publicado en la Revista Tiempos de Paz, nº 76. 2005.
VELILLA, Reyes. Emigración como Vector de Desarrollo. Ponencia presentada en las Jornadas Internacionales sobre Inmigración, Derechos Humanos y Relaciones Internacionales. Valladolid, 29 y 30 de septiembre de 2004.
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