Conversación con Carmen Bravo (CCOO) Y Almudena Fontecha (UGT)

ROSARIO SEGURA: Según los datos de sus respectivas organizaciones, ¿la crisis actual está afectando a las mujeres de manera específica?

ALMUDENA FONTECHA: En términos económicos, lo primero que está haciendo la crisis es invisibilizar la posición de las mujeres. En un primer momento, afectó principalmente a los hombres porque se incidió en el sector de la construcción, donde el empleo es mayoritariamente masculino. Pero no hay que olvidar que, ya antes, había un grave problema con dos millones de mujeres desempleadas. Después se han hundido otros sectores, como el de servicios, con lo que al paro femenino anterior se ha añadido el derivado de la crisis. En cuanto al desempleo, es obvio que las mujeres, en función de su posición previa, no solamente tienen mayores índices de paro sino que cobran menos prestaciones por ello. Pero además, como fruto de las medidas recientemente adoptadas, da la sensación de que solo podemos permitirnos políticas de igualdad cuando la situación económica lo permite. Parece que, para algunos, el concepto de igualdad es que se trata de un lujo, en lugar de un elemento estructural para construir una sociedad.
CARMEN BRAVO: Según el último dato del paro en el INEM, las mujeres superamos en desempleo a los varones. Si hiciésemos una proyección en paridad entre hombres asalariados y mujeres asalariadas, resultaría que estaríamos hablando de cinco millones de desempleadas. Esto significa menor proyección de futuro profesional, menos capacidad económica y mayor inseguridad para nosotras. Los recortes en presupuestos público y la destrucción de recursos necesarios para el estado de bienestar, vienen a dificultar aún más la incorporación de las mujeres al empleo y la estabilidad y mantenimiento de las que lo tienen. El contrato a tiempo parcial con salarios bajos parece ser la única opción para jóvenes y mujeres. Por otra parte, la carencia de servicios para fomentar la conciliación ahonda más la desigualdad y la invisibilidad de trabajos relacionados con cuidados. Nueve de cada diez permisos por atención familiar son solicitados por mujeres. Hay circunstancias, pues, que van más allá del propio empleo y casi nadie habla de ellas pero las brechas se están haciendo mayores.
ROSARIO SEGURA: ¿Qué alternativas o estrategias se están articulando, dentro de cada una de sus organizaciones, para abordar el impacto de la crisis en la vida de las mujeres y qué lugar ocupa la implementación de estas medidas en sus agendas?
CARMEN BRAVO: Supongo que en esto, los dos sindicatos tenemos prácticas parecidas. En lo que respecta a CC OO, en primer lugar, nos parece fundamental mantener los niveles de representatividad de las mujeres en nuestros órganos de toma de decisiones. Después, consideramos imprescindible que, a las trabajadoras que han decidido realizar tareas de representación sindical, se les reconozca la capacidad de incorporarse a la negociación colectiva desde la perspectiva de la transversalidad de género, es decir, de la defensa de las medidas y planes de igualdad.
ALMUDENA FONTECHA: Los sindicatos hemos interiorizado, desde hace muchísimos años, que el empleo de calidad solo puede ser un empleo equitativo. En cualquier estrategia que se plantea desde nuestro sindicato eso está siempre presente. En UGT, esto intentamos conseguirlo siguiendo dos líneas de trabajo: una externa, que tiene como finalidades lograr calidad en el empleo en condiciones de igualdad y, otra, defender el estado de bienestar. No tenemos duda de que una de las cosas que favorece la igualdad de oportunidades es el gasto público. Y antes de pasar adelante, creo necesario decir algo que se comenta muy poco: las últimas reformas laborales han atacado la línea de flotación de la Ley de Igualdad al destruir los instrumentos de los agentes sociales para aplicarla. Hoy tenemos muchos retos pero también las peores condiciones para enfrentarlas. Por eso, ahora damos mucha importancia a conseguir acuerdos entre trabajadores y empresarios que, en cada caso concreto, puedan superar las condiciones que imponen los marcos reguladores, que no son favorables ni para la población trabajadora en general ni para las mujeres en particular. Otra línea de trabajo es la interna: representar a los trabajadores y trabajadoras desde perspectivas de igualdad, porque no podemos abrirles las puertas de la organización y, al mismo tiempo, impedirles el acceso a los órganos de decisión. Estamos trabajando para que las políticas de paridad se incorporen a los estatutos. Yo estoy muy orgullosa de los resultados de la evaluación que hemos hecho a este respecto, pero no por ello dejo de reconocer que en nuestro sindicato estamos ya muchas más mujeres pero aún no somos más iguales. Tenemos todavía un largo camino que recorrer.
Rosario Segura: ¿Qué opinan sobre que la mayoría de las responsables de empleo en el gobierno anterior y en el actual sean mujeres?
CARMEN BRAVO: No solo es importante que ocupen esos cargos sino que sean visibles. En CC OO la persona que ha llevado esa Secretaría ha sido siempre una mujer. En el sindicalismo en España, incluyendo la época más negra del sindicalismo vertical, siempre ha habido una nutrida representación de mujeres. El problema es que nunca ha existido un interés real por parte de la historia ni incluso de las historiadoras en ocuparse de ellas. Hay muy pocas referencias a la labor de las sindicalistas. En cuanto al eco en los medios de comunicación, aquí está Almudena, que ha participado en más mesas de negociación que yo, y que puede testimoniar lo mismo que yo he experimentado: la foto siempre se corta para dejarnos fuera a las sindicalistas.
ALMUDENA FONTECHA: Efectivamente. Y aún hay otra cosa a tener en cuenta respecto a los medios de comunicación. Tenemos muchas periodistas expertas en temas laborales y expertas en género pero muy pocas expertas en género y temas laborales, con lo cual tenemos grandes dificultades para trasladar esta transversalidad de forma que sea adecuadamente recogida y trasladada al público.
ROSARIO SEGURA: ¿Cómo consideran que la crisis va a afectar a las políticas de igualdad y a la implementación de los Planes de Igualdad, es decir, a la aplicación de la LOIHM? ¿Existen garantías de que, en la situación presente, se pueda cumplir la Ley?
ALMUDENA FONTECHA: A la ley de Igualdad entre Hombres y Mujeres se le ha dado, directamente, una patada. Desde el momento en que la última reforma laboral realizada por el gobierno socialista contempla que una empresa se pueda descolgar de un Convenio Colectivo por razones económicas, la igualdad es atacada, porque ya no se pueden asegurar las condiciones pactadas. Además, se plantea que tienen prioridad aplicativa asuntos como la jornada, la distribución de la jornada, el salario…, es decir, cosas decisivas también en materia de igualdad porque, por ejemplo, en función de cómo se regule una jornada, se determina una cierta aplicación de la norma.
CARMEN BRAVO: En esta situación, la prioridad para los sindicatos es que no siga creciendo el desempleo. Pero cuando se tienen que negociar medidas como flexibilización en el empleo, jornadas o salarios, ¿en qué lugar quedan la equidad y la igualdad?, pues en un lugar bastante inhóspito. Pero, además, existe otro riesgo, bastante habitual en nuestro país, y es que si una ley aprobada no tiene efectos positivos rápidamente, deja de considerarse útil. Respecto a la Ley de Igualdad, si no conseguimos que en muy poco tiempo tenga efectos de cambio, de amarre social, político, laboral y económico, pasará a la historia. Lo que ha ocurrido es que casi inmediatamente después de la aprobación de la Ley Orgánica de Igualdad entre Hombres y Mujeres se han desmantelado los medios que hacían posible que fuera efectiva, lo cual impide que se cumpla dicha ley. El desprecio del gobierno actual hacia la norma de paridad, que tiene obligación de cumplir y no cumple, devalúa aún más los valores de igualdad e implica una gravísima pérdida de conocimiento al dejar fuera a la mitad de la población. Si esto no cambia, vamos a permitir que se tire por la borda el conocimiento de miles de mujeres extraordinariamente formadas, en las que se ha hecho una inversión importantísima para tener un futuro de competitividad y riqueza humana y profesional.
ROSARIO SEGURA: Para terminar, ¿cuáles son las perspectivas de futuro? ¿Cómo se van a posicionar los sindicatos frente a estas políticas de no conciliación, no corresponsabilidad y no paridad?
ALMUDENA FONTECHA: La peor noticia que pueden recibir quienes han atacado ideológicamente a las organizaciones sindicales es que, en esta difícil situación, con este aumento del desempleo y con el miedo que esto causa a la población trabajadora, está creciendo nuestra afiliación. Saben quién está de su parte y avalan el esfuerzo de los compañeros y compañeras que están a su lado, codo a codo, en los lugares de trabajo. Eso es en realidad el sindicato. De lo que se trata ahora, a través de medidas concretas, es de cómo salimos de la crisis y de qué va a pasar después. Hay fuerzas que intentan aprovechar esta situación de desempleo, de precariedad y de miedo para destruir las reivindicaciones por las que se ha trabajado durante muchos años. Por eso no creemos que ninguna reforma laboral vaya a solucionar nada. Entonces, ¿qué tenemos que reivindicar como mujeres? Tenemos que dar un grito muy fuerte porque hay una gran diferencia entre esta crisis y otras y es, precisamente, la posición de las mujeres. La mano de obra femenina ya no es de quita y pon, disponible sólo para cubrir determinadas situaciones. Hoy, tiene vocación de permanencia en el mercado de trabajo, aunque ese mercado se esfuerce en expulsarlas y mal pagarlas. Lo que pedimos es, básicamente, coherencia: si tenemos mayor formación y menos hijos (lo que nos capacita para trabajar mejor) no nos vamos a marchar. Las mujeres daremos la espalda a quien nos arrincone. Somos el grito de silencio y tal vez pase en algún momento a ser el grito de la calle.
CARMEN BRAVO: Los sindicatos, al menos los que representamos Almudena y yo, siempre hemos estado a la altura de las circunstancias como organizaciones sociales. En los momentos más duros en España, los sindicatos han sabido estar. Otra cosa es la opinión vertida por ciertos medios de comunicación que, sobre todo en los últimos tiempos, han tenido un afán de destrucción respecto a nosotros UGT y CC.OO. y a lo que representamos como nunca había manifestado. El nivel de responsabilidad que tenemos va a hacer que seamos también las organizaciones que mejor preparadas estemos para decir cómo reordenar, desde el mercado de trabajo, los sistemas financieros y de gestión. Estoy segura de que seremos capaces de dar las respuestas adecuadas y desde la equidad.
REFERENCIAS CURRICULARES
CARMEN BRAVO es Secretaria Confederal para la Igualdad de CC.OO. Ha sido fundadora de Comisiones Obreras en Navarra, de la Asociación Democrática de Mujeres y de la Coordinadora Feminista de Navarra, y Consejera del Consejo Económico y Social. Forma parte del Comité de Mujeres de la Confederación Europea de Mujeres.
ALMUDENA FONTECHA es Secretaria Confederal de Igualdad de UGT. Ha ocupado las Secretaría General de la Unión Provincial de UGT en Toledo y la Secretaría General de la Unión Regional de UGT en Castilla-La Mancha. Forma parte de la Comisión Ejecutiva Confederal de UGT. Entre otros cargos ha sido Consejera del Grupo Primero del Consejo Económico y Social.
ROSARIO SEGURA es Politóloga.
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