Comunicado de la Cátedra de Economía Feminista ante la COVID 19

Ante la situación de emergencia sanitaria que estamos viviendo actualmente, desde la Cátedra de Economía Feminista queremos alertar de que la gestión de la pandemia Covid-19 puede profundizar aún más, la desigualdad de género existente; por ello, interpelamos a los poderes públicos y gobiernos a prestar atención sobre los más que posibles impactos desiguales que va a tener la crisis sanitaria, y derivadas de ésta, la económica y social. Conscientes de cómo esta crisis cambiará nuestras formas de vida, queremos poner en valor los trabajos de cuidados y la necesidad de que todas las personas abracemos la ética del cuidado para reconducir esta crisis en las mejores condiciones posibles.

La pandemia Covid-19 pone a prueba la capacidad de nuestro sistema público de atención sanitaria, mermada tras la gestión austericida de la recesión de 2008 y ante la gravedad de la emergencia ecosocial y la crisis de reproducción social.

Las mujeres están en primera línea como soporte fundamental del sostenimiento de la vida en todas las regiones del mundo. En el Estado español, ellas son más del 80% del personal sanitario (enfermería y ocupaciones relacionadas); el 70% de las trabajadoras de farmacias; el 90% de las limpiadoras de empresas, hoteles y hogares (incluido el servicio de empleadas domésticas) y cerca del 85% de las cajeras de supermercados. Así pues, tras la emergencia de salud pública hay también una emergencia económica que afectará a un mercado laboral en el que las mujeres desempeñanel 74% de los empleos a tiempo parcial, están afectadas por condiciones de trabajo de mayor precariedad y, dada la brecha salarial ya existente, están más expuestas a riesgo de pobreza. Además, gran parte de la ayuda a domicilio y del cuidado profesionalizado prestado también a domicilio ha dejado de funcionar, porque no puede realizarse con las suficientes garantías sanitarias en la situación excepcional actual, sobre todo en cuanto a la atención de personas mayores, las más vulnerables a sufrir un contagio letal. El cierre de los centros públicos de atención a los cuidados pronostican que serán las mujeres mayoritariamente las que se ocupen del cuidado de todas las personas del hogar, a lo largo de este confinamiento.

El informe de Naciones Unidas advierte de que la pandemia tendrá un coste especialmente alto para las mujeres porque la mayoría de quienes trabajan en el ámbito de la salud son mujeres, y esto las coloca en una posición de riesgo. Al mayor riesgo asociado a su dedicación al trabajo de cuidados se suma el hecho de la mayor precariedad de los trabajos y ocupaciones fuertemente feminizadas y a la alta incidencia entre las mujeres de la economía informal, lo que significa que carecen de protección social y económica suficiente para poder hacer frente a la situación actual derivada de esta emergencia sanitaria y económica.

Adaptamos las recomendaciones de ONU Mujeres y dirigimos a responsables políticos y gobiernos las siguientes peticiones, con el objeto de que reflejen “las dinámicas de género” en sus informes, datos, planes de acción y medidas aprobadas durante la actual crisis por la Covid-19:

  1. Asegurar la disponibilidad de datos desagregados por sexo y el análisis de género, incluyendo las tasas diferenciadas de infección, impactos económicos y en la carga de cuidado diferenciados, barreras de acceso de mujeres, e incidencia de violencia de género durante el confinamiento.
  2. Asegurar la incorporación del enfoque de género en la respuesta institucional para atender también a las necesidades de las mujeres y niñas.
  3. Implicar a las mujeres en todas las fases de la respuesta, en las consultas y voces expertas y en la toma de decisiones, especialmente a grupos de mujeres que están en primera línea de atención ante la Covid-19, recibiendo mayormente el impacto de las crisis sanitaria: mujeres trabajadoras del sector sanitario, trabajadoras domésticas, limpiadoras, cajeras de los establecimientos de servicios alimenticios y trabajadoras del sector informal, así como mujeres migrantes y refugiadas.
  4. Asegurar la atención de las necesidades inmediatas de las mujeres que trabajan en el sector sanitario. Mejorar el acceso de las trabajadoras sanitarias a la información, a los equipos de protección personal y a los productos de higiene menstrual, y promover modalidades de trabajo flexibles.
  5. Impulsar consultas directas con organizaciones de mujeres y colectivos feministas sobre la situación de las mujeres, en particular sus necesidades y las medidas adecuadas para enfrentar la pandemia, asegurando que sus opiniones, intereses, contribuciones y propuestas sean incorporadas en la respuesta.
  6. Reforzar la estrategia de información y divulgación de mensajes de salud pública, abriendo canales alternativos de comunicación, para que lleguen a la gran diversidad de mujeres, especialmente la información sobre promoción, prevención, higiene y mitigación de la pandemia.
  7. Garantizar el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva, incluida la atención sanitaria prenatal y postnatal.
  8. Adoptar medidas directas de protección social y compensación económica a trabajadoras informales, incluyendo trabajadoras sanitarias, trabajadoras del hogar, migrantes y de los sectores más afectados por la pandemia, a fin de que sea posible mantener la generación de ingresos y los medios de subsistencia de las mujeres más afectadas.
  9. Impulsar medidas de política que permitan reconocer, reducir y redistribuir la sobrecarga de trabajo no remunerado que recae sobre las mujeres en los hogares y que se ve acrecentada como efecto del confinamiento: cuidados de salud y cuidados de niñas, niños, personas mayores, personas enfermas y/o en situación de dependencia.
  10. Adoptar medidas que permitan asegurar el acceso de mujeres migrantes y refugiadas a servicios de salud, empleo, alimentación e información, mitigar los riesgos de protección con especial atención a la violencia de género y la trata de mujeres y niñas, y fomentar la cohesión social.
  11. Asegurar y reforzar el funcionamiento de servicios esenciales para la prevención y atención ante violencia contra las mujeres y niñas.
  12. Tener en cuenta las necesidades diferentes de las mujeres y los hombres en los esfuerzos de recuperación a mediano y largo plazo, compensando la situación de desigualdad económica por cuestión de género.
  13. Facilitar medidas de protección social y compensación económica que incluyan también las situaciones fuera del estándar en el mercado laboral, para garantizar que no se quedan fuera los colectivos de mayor vulnerabilidad económica, especialmente trabajadoras del servicio doméstico, cuidadoras informales, personal de limpieza de subcontratas y quienes ya estuviesen en situación de desempleo sin subsidio.

En conclusión, con estas propuestas se trata de evitar un drástico retroceso de los logros conseguidos hasta ahora para seguir avanzando en el camino de la igualdad, y el pleno desarrollo de nuestras capacidades que contribuyan a construir una sociedad más justa, más libre y más solidaria.

Fuente: Cátedra de Economía Feminista.

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