Así no lucho, por Feministas Ácidas

Ayer fui a la concentración frente a Génova 13, la sede del partido político que gobierna el país. La concentración pedía la dimisión de ese gobierno por mafioso y corrupto, pero también se pedía un cambio de sistema, se reivindicaba un 18 de julio antifascista y se luchaba por un proceso destituyente y otro constituyente. Todo muy bonito hasta que salí del metro y el primer grito que oí, y que se repitió durante toda la jornada, fue: ¡¡HIJOS DE PUTA!!

Me dieron ganas de largarme. Los compañeros con los que estaba en ese momento me explicaban que era una expresión muy visceral, otro incluso me dijo que ahí se reivindicaba que los puteros eran lo peor… En fin, la cuestión es que no necesito que me lo expliquen, lo entiendo perfectamente. Entiendo que es una expresión liberadora, pero entiendo todavía mejor que no la puede decir nadie que haya pasado por una reflexión feminista. Eso, a estas alturas, da mucho miedo.

La lucha feminista se ha supeditado siempre a las demás luchas sociales, por lo que algo estamos haciendo mal. Me niego a priorizar la lucha de clases a la lucha antipatriarcal ¿Qué pasa? ¿Cuándo triunfe la clase obrera, el obrero dejará de pegar a su mujer?

Estoy harta de que la agenda de la lucha social la marquen machos. ¿Quién decide que la expulsión de un gobierno es prioritario ante la expulsión machistas genocidas? No creo que alguien pueda jerarquizar la urgencia.

Sentí muchas veces a lo largo de toda la manifestación que estaba en una protesta machista, por los cánticos, por los lemas y por otras percepciones subjetivas, que muchxs de vosotrxs cuestionaríais pero que no puedo negar que sentí, como la falta de cuidados o la dinámica de confrontación con la policía, desde lejos y utilizando manifestantes como escudo humano.

Las luchas patriarcales generan alternativas patriarcales, y parece que si denuncias el machismo en los movimientos sociales debilitas la lucha.Pero que me metan mano en una okupa, escuchar como a la policía se les llamaba nenazas  o que la voz de macho sea más tenida en cuenta en las asambleas eso no, eso la fortalece…

De vuelta a casa, me fui triste y muy desgastada, hasta que recordé como la última vez que me manifesté en Génova 13, durante el escrache feminista, un grupo de mujeres nos agarramos del brazo y a base de empujar y de estar unidas, conseguimos romper los cordones policiales. Esa es mi lucha. Matriarcado o barbarie.

Fuente: Feministas Ácidas

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