Amparo Madrigal: «La facilidad con que se empuja a las trabajadoras del hogar a la economía sumergida es apabullante»


En diciembre de 2011, en su número 42, la revista «Trabajadora» entrevistaba a Inés María Naranjo (Ecuador), Arabella Lozada (Colombia) y Amparo Madrigal (Nicaragua), trabajadoras del servicio doméstico y mujeres clave en la autoorganización de sus compañeras en torno a Comisiones Obreras. Han pasado dos años y medio desde entonces. «Trabajadora», con motivo de su 30 aniversario, pide a Amparo Madrigal que cuente cómo ha cambiado la situación de las trabajadoras del hogar y cuáles son los retos que tienen por delante. Gracias, Amparo.

SOLO HAN PASADO dos años y medio desde que Carmen Briz vino a Valencia a entrevistar al grupo de trabajadoras del hogar, afiliadas a CCOO en el País Valencià. Desde entonces hemos vivido muchos cambios positivos; algunos a nivel legislativo que han afectado al sector, y muy pocos cambios a nivel social, económico y cultural.

En la actualidad, el grupo continúa enfrentándose antiguos retos, y descubriendo nuevos desafíos por afrontar con el apoyo de las veteranas del sector, y de compañeros y compañeras incondicionales como la Secretaría de la Dona, la Secretaría de Inmigración, de la Fundación CITMI-Cite, de la Escuela de personas Adultas Vicent Ventura, del Centro Sindical 1º de Mayo, del Gabinete de Prensa, y, por supuesto, con el apoyo de la Federación de Construcción y Servicios (antes, Federación de Actividades Diversas).

Los cambios positivos se refieren a que poco a poco el grupo crece, paulatinamente se ha llegado a más compañeras del sector, animándoles a informarse de sus derechos, y apoyándoles en caso de encontrarse con dificultades en las relaciones laborales. Muchas han pasado por las reuniones de las tardes de los lunes y aunque a veces no puedan venir saben que allí está CCOO y cuando lo necesitan vienen para encontrar apoyo del grupo. Desde entonces se han realizado 8 boletines, muchos talleres sobre derechos laborales, se ha participado en las campañas por la Ratificación del C189, se han dado charlas y participado en jornadas, cursos y manifestaciones, pero también ha habido tiempo para el ocio (como actividades recreativas o visitas culturales que se realizan algunos domingos).

Desde la federación se continúa ofreciendo asesoría jurídica todas las semanas, pero en el grupo se dan cita quienes desean ser multiplicadoras de la promoción de los derechos laborales, y quienes quieren cambiar las injusticias que escuchan con demasiada frecuencia o que han vivido en primera persona. No basta con la información de la asesoría a casos individuales; hay que reconocerse y unir fuerza y experiencia para participar en el sindicato y a la vez influir en la realidad, para acabar con los abusos cometidos contra compañeras y compañeros del sector.

En cuanto a los cambios legislativos, se vivió con expectación el proceso de inclusión al Régimen General de la Seguridad Social (sistema especial). Durante el año 2012 hubo una gran demanda de información sobre ese traspaso. Había mucha desinformación por parte del Gobierno, quien no realizó una campaña de divulgación adecuada al respecto y hubo que afrontarlo como mejor se pudo. Los resultados iniciales sobre el número de trabajadoras dadas de alta en la Seguridad Social fueron muy buenos, pero antes de cumplirse el año, el Gobierno decidió modificar la ley a través de un Real Decreto que eufemísticamente tituló RDL 29/2012 del 28 de diciembre, de mejora de gestión y protección social en el Sistema Especial para Empleados del hogar y otras medidas de carácter económico y social y que trajo mucha confusión y un mayor costo económico en las cotizaciones para ambas partes, pero afectando especialmente a las compañeras con menor número de horas de trabajo, abocándolas nuevamente a la economía sumergida, con todo lo que ello implica para el acceso, disfrute y reconocimiento de derechos laborales.

En este sentido, han sido muy pocos los cambios que a nivel socio económico y cultural que se han percibido. La facilidad con que se empuja a las trabajadoras del hogar a la economía sumergida es apabullante. Aún no existe un pleno reconocimiento de este trabajo, tanto por parte de las personas empleadoras, como por parte de algunas trabajadoras se continúa diciendo: “Tengo una persona que me ayuda en casa”, “Me ha propuesto que le ayude una horas con las tareas de casa mientras encuentro un trabajo de lo mío”. Sin embargo, esas “horas de ayuda” son horas de trabajo que aportan al bienestar de las familias y de la sociedad, por lo que es de recibo que sean cotizadas en beneficio de la trabajadora.

A esto se le suma la “estafa”, también llamada crisis económica, que ha ocasionado el retorno “voluntario” de innumerables compañeras que han preferido atravesar esta crisis en su país de origen porque aquí no encontraban un trabajo que valiera la pena el esfuerzo migratorio ni aportara al crecimiento o realización personal. Y esto forma parte de un nuevo desafío que hay que asumir con ilusión, porque es interesante mantener el contacto con algunas compañeras que han regresado a su país, y porque la migración de las trabajadoras es una oportunidad para intercambiar experiencias y continuar avanzando en la lucha por el reconocimiento de los derechos laborales allá donde cada quien se encuentre, porque el trabajo del hogar se realiza en cualquier país del mundo, y la lucha no se limita a la cuidad en la que se vive.

Fuente: CCOO

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